MADRID, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de la Universidad de Harvard y del Beth Israel
Deaconess Medical Center (EE.UU.) han identificado una proteína que
puede ayudar a explicar por qué la corteza cerebral es mucho mayor en
los seres humanos que en otras especies.
El nuevo hallazgo se publica ahora en la última edición de la
revista "Science" y, según los expertos, agrega una importante pieza
al jeroglífico del desarrollo de la parte del cerebro responsable de
la capacidad intelectual que hace de los seres humanos una especie
única.
El trabajo, realizado por especialistas en el estudio del retraso
mental y la epilepsia, ha observado cómo se desarrolla la corteza
cerebral humana y el rol de la proteína beta-catenina en el
crecimiento cortical. La corteza cerebral, la mayor estructura de
nuestro cerebro es la sede central del intelecto, también denominada
como "materia gris".
Esta gran superficie de la corteza alberga dos tercios de los
100.000 millones de neuronas en una fina capa apenas más gruesa que
la piel de una naranja. Para que esta superficie expandida encaje
dentro de los confines del cráneo humano, la corteza se dobla sobre
sí misma, haciendo los típicos pliegues que otorgan al cerebro su
aspecto arrugado. Esta es una característica única de los seres
humanos.
El desarrollo cortical se alimenta por la división de las células
precursoras neurales, que son células cuya división da origen a las
neuronas. A diferencia de otras células en otros tejidos del
organismo, las células del cerebro dejan de dividirse y se forman
completamente antes del nacimiento.
En el presente estudio se ha estudiado la función de la
beta-catenina en el crecimiento de la corteza cerebral. Aunque esta
proteína se encuentra en muchos tejidos del organismo, y también se
activa en los tumores, su función hasta ahora no se ha conocido bien.
Los experimentos de estudio de esta proteína se han realizado en
ratones transgénicos que sobreexpresaban la beta-catenina en las
células precursoras neurales. Si bien normalmente el cerebro de los
ratones es liso y sin pliegues, se vio que al producir beta-catenina
en exceso, la corteza cerebral de estos ratones crecía notablemente,
de forma que en lugar de una capa lisa, su cerebro adoptaba una forma
arrugada, parecida a la de los seres humanos.
Los investigadores creen que la beta-catenina puede estar actuando
en el cerebro como un interruptor que le dice a las células cuando
tienen que dejar de dividirse, o frenar la división y convertirse en
una neurona. Al expresar más beta-catenina había más células
dividiéndose, lo que hacía que la corteza cerebral continuara
creciendo. Al crecer más y tener que caber dentro del cráneo, la
corteza cerebral de estos ratones adoptaba la típica forma humana
arrugada.
Esto, según los investigadores, explica también por qué la
activación de la beta-catenina se asocia con los tumores: pese a que
la proteína no aumenta la velocidad real de la división celular,
evita que las células en división se desactiven, haciendo que los
tejidos crezcan más rápido de lo que deberían.
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18-Jul-2002 21:15:00
(EUROPA PRESS)
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