Actualizado 14/02/2006 16:37:40 +00:00 CET

El IVIA investiga el uso de microondas como alternativa al bromuro de metilo en la desinsectación del arroz

VALENCIA, 14 Feb. (EUROPA PRESS) -

Los investigadores del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), dependiente de la conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación, han demostrado la viabilidad del uso de energía por microondas como alternativa al bromuro de metilo en los tratamientos de desinsectación del arroz, según informaron ayer fuentes de la Generalitat Valenciana.

El objetivo de estas investigaciones, desarrolladas por el Centro de Agroingeniería, es buscar sistemas respetuosos con el medio ambiente para luchar contra el gorgojo del arroz, una plaga que deposita sus huevos en los granos de arroz, lo que hace prácticamente imposible su detección en almacén y dificulta extraordinariamente su eliminación.

En la actualidad, la industria arrocera utiliza el bromuro de metilo para desinfectar el producto y evitar daños durante el almacenaje, conservación y consumo del arroz. Sin embargo, el uso de este producto tiene efectos negativos sobre la capa de ozono, por lo que tanto la Unión Europea como la FAO han establecido un calendario para la eliminación progresiva de su empleo en prácticamente todos los ámbitos, señalaron las mismas fuentes.

El método estudiado por el IVIA para combatir este insecto es similar al que se utiliza en los hornos domésticos, ya que debido a las propiedades térmicas de las microondas se puede conseguir calentar los huevos que deposita el insecto a una temperatura que provoca su ruptura, sin afectar al grano.

En este sentido, los ensayos desarrollados hasta el momento han puesto de manifiesto la viabilidad tecnológica de este sistema, al producir "tasas de mortalidad de la plaga superiores al 90 por ciento sin reducción apreciable de la calidad del arroz", apuntaron.

Asimismo, los resultados obtenidos demuestran que el efecto de la energía de microondas no depende de la variedad del arroz, por lo que el método podría utilizarse para todos los tipos cultivados en la Comunidad Valenciana.

Desde el punto de vista económico, se estima su coste en 0,37 céntimos de euro por kilogramo, "que es muy inferior al coste que suponen otras alternativas actualmente en desarrollo o en investigación" y, por ello, indicaron, "adecuado para la comercialización racional de este sistema".

Por estos motivos, los investigadores del Centro de Agroingeniería están colaborando con la Universidad Politécnica de Valencia en la construcción de un horno que cuente con las características tecnológicas apropiadas para el uso industrial, por lo que en breve podría generalizarse su utilización por las empresas arroceras valencianas.