MADRID, 17 Abr. (EUROPA PRESS) -
El jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Ramón y Cajal, José Ramón González Escalada, afirmó hoy, en declaraciones a Europa Press, que gran culpa de lo sucedido en el Hospital Severo Ochoa de Leganés es del "iluminado" que puso camas de cuidados paliativos en urgencias, algo inusual en el resto de centros hospitalarios.
Según el doctor González Escalada, los servicios de urgencias de los hospitales son "sitios de paso", ya que, a su juicio, los enfermos terminales deben tener "una muerte digna y en condiciones, y no en los pasillos de un hospital".
En este sentido, opina que los pacientes terminales deben morir en su domicilio, rodeados de sus familiares, aunque actualmente el 70% de estos enfermos fallece en los hospitales.
Asimismo, el responsable de la Unidad del Dolor del Ramón y Cajal afirmó que es partidario de la sedación para determinados casos como el de enfermos oncológicos terminales, aunque considera que en el caso del Severo Ochoa se ha hecho una mala utilización de la sedación. A este respecto, aclaró que "un paciente no se seda para que se muera, sino para que no sufra".
En cualquier caso, considera que la Comunidad de Madrid ha adoptado medidas demasiado rápidas y poco pensadas, y advirtió que el caso del Severo Ochoa "está desprestigiando a todos los médicos".
A su juicio, el problema de fondo no es político ni médico, sino estructural, ya que el sistema sanitario no tiene la capacidad necesaria para responder a las necesidades de la población. "Los hospitales están masificados, algunas unidades son de risa y la Administración no hace ningún esfuerzo para solucionarlo", concluyó.