Un mal control de la hipertensión favorece el desarrollo de demencia en ancianos, según expertos

Europa Press Ciencia
Actualizado: martes, 8 junio 2004 20:58

MADRID, 8 Jun. (EUROPA PRESS) -

Un mal control de la hipertensión favorece el desarrollo de demencia en ancianos, por lo que es imprescindible controlar la presión arterial sistólica o máxima aislada para evitar el deterioro mental en este colectivo, según informaron hoy expertos, durante la presentación de un estudio, elaborado por la Sociedad Española de Médicos de Residencias Geriátricas (SEMER).

Según el estudio ZANySISTÓLICA, en el que participaron 445 pacientes hipertensos mayores de 65 años y de 36 residencias geriátricas españolas, el control de la presión arterial sistólica aislada y de la presión del pulso mediante lercanidipino (fármaco de la familia de los calcioantagonistas) ayudaría a mantener o mejorar el deterioro cognitivo y funcional de los ancianos.

La secretaria de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española de Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), Nieves Martell, explicó que la investigación tenía el objetivo secundario de conocer el estado mental de los pacientes.

Según los resultados de la investigación -patrocinada por Recordati España- el 27 por ciento de los pacientes con presión arterial sistólica aislada presentaba deterioro cognitivo en el inicio del estudio, porcentaje que disminuyó al 24,2 por ciento seis meses después.

Respecto a la capacidad funcional, el 36 por ciento de los participantes hipertensos presentaba deterioro al comienzo, y el 31 por ciento al finalizar el estudio. Así, Martell insistió que "aunque habría que valorar estas capacidades durante más tiempo, se puede concluir que el control de este tipo de hipertensión ayudaría a mantener o mejorar el deterioro cognitivo y funcional de los ancianos". En los casos en los que hubo deterioro, "no se puede achacar a cuadros vasculares", precisó la experta.

Según el estudio, el 90 por ciento de los pacientes logró un control de la presión arterial a los seis meses de tratamiento con lercanidipino, tanto en monoterapia como en combinación con enalapril. Además, los participantes redujeron la presión del pulso (cifra de diferencia entre la presión sistólica y diastólica), con escasos efectos secundarios.

El secretario de la SEMER y director médico del Centro Geriátrico Río Salud de La Rozas de Madrid, Eduardo Hortoneda, destacó que la mayor parte de los participantes tenía otros factores de riesgo cardiovascular como la diabetes (27 por ciento) o la hipercolesterolemia (45 por ciento). Además, el 46 por ciento tomaba antiinflamatorios no esteroideos (AINES) y el 27 por ciento antidepresivos. Por este motivo, es imprescindible administrar un fármaco con buena tolerabilidad y que no interacciones con otros debido a la polimedicación, señaló. Asimismo, Martell, de la Unidad de Hipertensión Arterial del Hospital Clínico de Madrid, afirmó que si se aplicasen las dosis de fármacos recomendadas por las guías europeas "de forma sistemática" se conseguiría un buen control de la presión arterial y menos incidentes cardiovasculares.

ALTA PREVALENCIA

Por su parte, el presidente de la Comisión Nacional de Geriatría y jefe del Servicio de Geriatría del Hospital de Getafe de Madrid, Francisco Guillén, recordó que el 70 por ciento de los españoles mayores de 65 años tiene hipertensión, lo que equivale a 5 millones de personas. Además, dos de cada tres afectados presenta hipertensión arterial sistólica aislada, fundamental "predictor" del riesgo cardiovascular. Según el doctor Guillén, "el grado de control de la presión arterial en España es muy bajo, alcanzando el 30 por ciento de los pacientes, en el mejor de los casos".

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