Actualizado 05/05/2012 01:23 CET

Una primavera adelantada favorece más murciélagos hembra

Murciélago
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MADRID, 4 May. (EUROPA PRESS) -

Un estudio sobre murciélagos, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Calgary, en Canadá, sugiere que nacen el doble de murciélagos hembras que de machos, en los años en los que la primavera comienza de manera temprana. Cuando los nacimientos tienen lugar en la primavera temprana, es más probable que las hembras sobrevivan, y luego se reproduzcan un año más tarde, en comparación con las crías que nacen más tarde, según los hallazgos de la investigación del doctor Robert Barclay, publicados en 'PLoS ONE'.

"Las hembras que nacen a principios de la primavera son capaces de reproducirse con un año de edad, mientras que los machos de la misma edad no pueden", explica Barclay, profesor de Ciencias Biológicas, en la Universidad de Calgary. "Por lo tanto, la selección natural ha favorecido los mecanismos internos que se traducen en una proporción de sexos sesgada, ya que las madres que producen hembras dejan más descendencia en la siguiente generación, que las madres que producen machos".

Según el estudio, la longitud de la primavera tiene un impacto en la proporción de hembras con hijas, y el tiempo disponible para que las crías hembras alcancen la madurez sexual. Esto sugiere que la proporción de sexos no solo varía estacionalmente, sino también geográficamente, debido a las diferencias en la longitud de las estaciones.

Para la investigación, Barclay analizó datos, a largo plazo, sobre la variación de sexos en la descendencia del gran murciélago marrón, Eptesicus fuscus -una especie común, que se alimente de insectos. En esta especie, son fertilizados más óvulos de los que posteriormente darán lugar a nuevas crías, así que existe un mecanismo, por el cual se da preferencia a los embrienes femeninos, y los embriones masculinos son reabsorbidos, durante el embarazo. Hasta ahora, la bioquímica detrás de la proporción sesgada de sexos era desconocida.

"Algunos mamíferos y aves tienen la capacidad de ajustar la proporción de sexos de sus hijos", explica Barclay, quien añade que, "esta proporción también varía en los seres humanos".