Actualizado 05/09/2003 17:47:01 +00:00 CET

El 'Rainbow Warrior' se traslada a Islandia ante la reanudación de la caza de la ballena por este país

MADRID, 5 Sep. (EUROPA PRESS) -

El buque insignia de Greenpeace, 'Rainbow Warrior', se encuentra

ya en la capital islandesa, Reykiavik, en el marco de la campaña en

contra de la caza de ballenas que la organización ecologista

internacional se dispone a llevar a cabo en este país del Atlántico

Norte durante cerca de un mes, según informó hoy la ONG en un

comunicado.

Islandia, que ha vuelto a unirse a la Comisión Ballenera

Internacional (CBI) tras catorce años de moratoria, ha presentado un

programa "científico" para cazar 500 ballenas de tres especies

diferentes en los próximos dos años como primer paso para reanudar la

caza a escala industrial, según Greepeace.

Así, el Gobierno islandés tiene previsto capturar 250 ejemplares

por año: 100 rorcuales aliblancos o ballenas minke, 100 rorcuales

comunes y 50 rorcuales boreales, precisa el comunicado, indicando que

la primera de estas capturas se produjo el pasado 19 de agosto y

víctima fue una cría de rorcual aliblanco.

Greenpeace ha instado al Gobierno islandés a que detenga la caza

de 38 rorcuales aliblancos prevista entre el 15 de agosto y el

próximo 30 de septiembre y, según el comunicado, países como

Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y Suecia han expresado su más

firme protesta por este hecho. Asimismo, la organización afirma que

incluso "el turismo también se está resintiendo, ya que Islandia

cuenta con una boyante industria de avistamiento de cetáceos".

"Islandia no necesita matar ballenas para realizar investigaciones

científicas", afirma la responsable de la Campaña de Océanos de la

ONG, María José Caballero, añadiendo que "Greenpeace anima a todos

sus socios y simpatizantes a participar en esta campaña para detener

las muertes de cetáceos".

La organización ecologista considera que la reanudación de la caza

de ballenas supone un "suicidio económico" para el país ya que, según

ella, los ingresos generados por el turismo basado en el avistamiento

de cetáceos son mayores que los que produce la industria ballenera.

En este sentido, precisa que la contemplación de ballenas en su

hábitat natural generó ingresos por valor de 8,5 millones de dólares

en 2001, mientras que la caza comercial de ballenas sólo produjo

entre 3 y 4 millones de dólares entre 1986 y 1989, año en el que

finalizaron las capturas.

"La caza de ballenas es parte del pasado de Islandia, pero el

futuro de este país puede verse muy afectado si se reanudan las

capturas de estos grandes mamíferos", advirtió Caballero.

Por otro lado, Greenpeace recuerda que el Convenio Internacional

CITES prohíbe el comercio de los productos balleneros fuera del país,

si bien señala que Islandia, país no firmante de este convenio, se

plantea exportarla a Japón, que "empieza a tener problemas para

vender sus propias capturas".

El 'Rainbow Warrior', que navegó contra la caza de ballenas en

Islandia por primera vez en 1978, busca en este nuevo viaje, según el

texto, "conseguir el apoyo de todos los ciudadanos de este país para

que presionen al Gobierno de Islandia". Además, el resto de oficinas

de Greenpeace trabajarán en sus países para conseguir una fuerte

reacción internacional que impida la reanudación de la caza comercial

a gran escala para su exportación en 2006.