MADRID, 28 Abr. (EUROPA PRESS) -
Las personas infectadas con ántrax, han continuando informando sobre problemas de salud, mala calidad de vida, y angustia psicológica un año después de su exposición. Así lo indica un estudio desarrollado por científicos de Centers for Disease Control and Prevention de Atlanta (EE.UU.), en la última edición del 'Journal of the American Medical Association' (JAMA).
En el año 2001, las actividades bioterroristas en las que estuvo involucrado el Servicio Postal de Estados Unidos, infectaron a 22 personas con Bacillus anthracis (ántrax). Seis supervivientes recibieron el ántrax por inhalación y 11 por vía cutánea. Se sabe aún muy poco sobre los efectos a largo plazo sobre la salud de la infección por ántrax relacionada con el bioterrorismo.
Los autores del presente estudio realizaron una evaluación de la salud de estas personas, aproximadamente un año después del brote de la infección por ántrax, para caracterizar mejor los síntomas somáticos (que han afectado al cuerpo), el estado de salud y la capacidad funcional de los supervivientes del ántrax relacionado con bioterrorismo.
El estudio incluyó el examen de 15 de los 16 adultos supervivientes desde septiembre hasta diciembre del 2002, recurriendo a entrevistas clínicas, una revisión médica del sistema mediante cuestionario, dos cuestionarios estándar autoadministrados y una revisión de los historiales médicos disponibles.
Los investigadores observaron que los supervivientes del ántrax informaron sobre síntomas que afectaban a múltiples sistemas de su organismo, especialmente la angustia psicológica, unos índices de calidad de vida muy reducidos comparados con poblaciones equivalentes. Ocho supervivientes (53%) no habían vuelto a trabajar desde que contrajeron la infección.
Comparando las manifestaciones de la enfermedad, los supervivientes que habían inhalado esta sustancia reportaron una salud física general notablemente mejor que los afectados por vía cutánea. Los registros médicos disponibles no pudieron explicar las quejas de salud más persistentes que se registraron, según los autores.