MADRID, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -
El tratamiento contra la osteoporosis con raloxifeno (de la familia de los moduladores selectivos de los receptores estrogénicos) reduce en más del 50 por ciento la incidencia del cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas, según los resultados de una investigación, publicada recientemente en la revista 'Journal of the National Cancer Institute'.
Esta investigación, denominada 'CORE', es la prolongación durante cuatro años más de un estudio que concluyó que raloxifeno además de reducir el riesgo de fracturas en mujeres menopáusicas, también disminuía la posibilidad de desarrollar cáncer de mama en este colectivo.
"El beneficio perdura en el tiempo y se mantiene en las pacientes que han tomado terapia hormonal durante largos periodos", explicó el presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), el doctor Santiago Palacios.
El nuevo estudio, realizado con una muestra de 4.000 pacientes, demostró que las mujeres que tomaron raloxifeno redujeron el riesgo de carcinoma mamario en un 59 por ciento, mientras que este índice se incrementó hasta el 66 por ciento en la prevención del cáncer de mama estrógeno dependiente.
No obstante, el doctor Palacios precisó que aún "no existen evidencias para su utilización en casos de cáncer de mama y no están demostrados sus efectos en quimioprevención".
Por su parte, la doctora Mercedes Muelas, del Servicio de Ginecología del Hospital Doce de Octubre de Madrid, señaló que en España una de cada 14 mujeres desarrolla un cáncer de mama, que es el tumor más frecuente para este colectivo y que tiene un índice de mortalidad del 17,4 por ciento. No obstante, recordó que esta patología tiene una prevalencia distinta en función de las zonas geografías.
Concretamente, en España se diagnostican unos 15.000 casos de cáncer de mama cada año, y la forma más frecuente de esta patología durante la menopausia y posmenopausia es el tumor mamario estrógeno dependiente, señaló.
La experta recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda adelantar la edad de la realización de las mamografías periódicas a los 45 años (ahora se aconseja a partir de los 50 años); mientras que sociedades científicas norteamericanas apuestan por empezar a hacer el 'screening' a partir de los 40 años. Con estas pruebas, se reduce la mortalidad de entre el 20 y el 30 por ciento, concluyó.