Actualizado 27/02/2006 11:20 CET

El trasplante neuronal proporciona un periodo de mejora y estabilidad a los pacientes de Huntington

MADRID, 27 Feb. (EUROPA PRESS) -

El trasplante neuronal en el tratamiento de la enfermedad de Huntington proporciona un periodo de mejora y estabilidad de varios años, según un estudio del Instituto Nacional de la Sanidad y la Investigación Médica de Francia que se publica en la edición digital de la revista 'The Lancet Neurology'.

Los expertos explican que la terapia celular intracerebral, que se dirige a sustituir las neuronas estriadas que se pierden en la enfermedad de Huntington por neuroblastos estriados y precursores neuronales obtenidos de embriones después de un aborto optativo, ha probado ser beneficiosa en pacientes con la enfermedad.

Los modelos teóricos sugieren que los efectos del injerto conducirían a una mejora inicial seguida de un periodo de declive posterior debido al avance habitual de la enfermedad. Sin embargo, el seguimiento no ha sido lo suficientemente largo para evaluar la duración de los beneficios clínicos del tratamiento hasta el momento.

Los científicos han mostrado previamente en un estudio piloto que los injertos neurales intracerebrales conducen a mejoras motoras y cognitivas en pacientes con la enfermedad de Huntington dos años después del procedimiento. En el estudio actual, presentan los datos de cinco pacientes de su estudio piloto, evaluados cada año hasta seis años después del trasplante.

El trabajo proporcionó beneficios clínicos a largo plazo a tres pacientes en paralelo con mejora focal de larga duración en la actividad cerebral metabólica. La progresión de la enfermedad condujo a alteraciones clínicas secundarias heterogéneas y cambios en el metabolismo cerebral.

Según los científicos, aunque que el trasplante neuronal no es una cura permanente para la enfermedad de Huntington, proporciona un periodo de mejora y estabilidad. Aunque el tratamiento neuroprotector parece ser inevitable en la enfermedad, la mejoría de los procedimientos quirúrgicos y la selección de pacientes podrían mejorar el valor terapéutico del trasplante neuronal.

Anne-Catherine Bahoud-Lévi, autora principal del estudio, concluye que la neuroprotección podría detener el avance de la enfermedad pero que sólo el trasplante podría restablecer las funciones perdidas.