Una tribu africana aislada, prueba de que la música es un lenguaje universal

Actualizado 20/03/2009 12:32:09 CET

MADRID, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -

Un estudio del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y del Cerebro Humano en Leipzig (Alemania) realizado entre los miembros de una tribu africana aislada prueba que la música es un lenguaje universal. El trabajo de estos investigadores se publica esta semana en la revista 'Current Biology'.

El estudio muestra que las personas africanas nativas que nunca han escuchado la radio antes pueden intuir las emociones de felicidad, tristeza y miedo en la música occidental. El resultado muestra que la expresión de estas tres emociones básicas en la música es universalmente reconocible.

Según explica Thomas Fritz, director del estudio, "estos descubrimientos podrían explicar por qué la música occidental ha tenido tanto éxito en la distribución global de la música, incluso en culturas musicales que no enfatizan el papel de la expresión emocional en su música".

Los investigadores explican que la expresión de las emociones es una característica básica de la música occidental y la capacidad de la música para transmitir las expresiones emocionales es a menudo considerada un prerrequisito para su apreciación en las culturas occidentales. Sin embargo, en otras culturas tradicionales la música a menudo se aprecia por otras cualidades como por ejemplo la coordinación del grupo en los rituales.

En su estudio, los autores pretendían saber si los aspectos emocionales de la música occidental podían ser apreciados por personas que no hubieran escuchado antes esta música. Estudios anteriores habían planteado cuestiones similares a personas con poca experiencia en un tipo particular de música, por ejemplo occidentales escuchando música indostaní. Pero descubrir la universalidad de la música requiere participantes que nunca habían escuchado la música occidental.

Los científicos reclutaron a miembros de los 'Mafa', uno de los alrededor de 250 grupos étnicos de Camerún. Fritz viajó hasta el extremo norte de los márgenes de la montaña Mandara donde viven estas personas con un equipo informático que obtenía su energía de placas solares.

El trabajo muestra que tanto los oyentes occidentales como los mafa, que no habían escuchado nunca antes la música occidental, podían reconocer las expresiones emocionales de felicidad, tristeza y miedo en la música de forma más frecuente de lo que cabría esperar del puro azar. Sin embargo, los autores informan que los mafa mostraron una variabilidad considerable en estos experimentos y que dos de los 21 participantes acertaban en el nivel del azar.

Ambos grupos se basaban en características similares de la música para realizar sus apreciaciones. Tanto los mafas como los occidentales se basaban en los indicios temporales y en las modalidades para juzgar las expresiones emocionales, aunque este patrón era más marcado en los oyentes occidentales.

Mediante la manipulación de la música los investigadores también descubrieron que los oyentes occidentales y los africanos consideraban la música original más agradable que las versiones alteradas. La preferencia se explica posiblemente en parte por la mayor disonancia sensorial de las melodías manipuladas.

Los investigadores concluyen que tanto mafas como occidentales mostraron una capacidad para reconocer las tres expresiones emocionales básicas en el estudio de la música occidental por encima del nivel de la casualidad.

Esto indica que estas tres expresiones emocionales transmitidas por la música occidental pueden reconocerse universalmente de forma similar al reconocimiento universal de la expresión facial emocional humana y el ritmo de la lengua hablada.