Publicado 28/02/2022 01:00

Los jóvenes científicos del Foro Económico Mundial piden que se aborde el eslabón perdido entre la política y la ciencia

MADRID, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -

Los científicos de la comunidad de Jóvenes Científicos del Foro Económico Mundial quieren que se reconozca mejor el valor social de la investigación científica.

Publicado en 'Frontiers Policy Labs', el llamamiento ha sido firmado por 52 académicos de algunas de las instituciones académicas más importantes del mundo.

Los firmantes afirman que, para que la ciencia se integre en la toma de decisiones, es necesario establecer una nueva cultura de compromiso entre los responsables políticos y los científicos.

La iniciativa, encabezada por la profesora del University College de Londres y joven científica del FEM, Ruth Morgan, insta a las instituciones a hacer más para apoyar a los investigadores en el compromiso político.

La profesora Morgan afirma que debemos cambiar la forma en que se reconoce este trabajo crucial de los investigadores si queremos permitir un diálogo más significativo e impactante entre los responsables políticos y los científicos.

"La ciencia innovadora y pionera es el primer paso, pero también tenemos que poner esa ciencia en manos de quienes trabajan en la política y pueden utilizarla para cambiar el mundo a mejor -- señala--.
No hay soluciones rápidas, se necesita tiempo para establecer relaciones durante meses y años".

Según recuerda, "si podemos crear oportunidades para que los científicos y los responsables políticos mantengan conversaciones continuas, podremos afrontar mejor los grandes retos que se nos presentan. "Esperamos que esta iniciativa pueda ser un punto de partida para una conversación más amplia entre los líderes e instituciones mundiales sobre cómo podemos hacer que esto suceda", añade.

Según sus cálculos, podrían crearse 100 millones de horas anuales dedicadas a la participación en la política científica si las instituciones animaran a sólo el 10% de los científicos al servicio del público, alrededor de un millón de personas, a dedicar dos horas semanales a esta tarea.

En el contexto de la pandemia de COVID-19, todas las miradas se han dirigido a la ciencia y a la necesidad de hacer más hincapié en la toma de decisiones basada en pruebas.

Los 52 firmantes de la iniciativa son jóvenes científicos del Foro Económico Mundial, pasados y presentes, de todo el mundo, que creen que si esto ocurre, podría crearse un efecto dominó y más ciencia en otros campos llegaría a manos de los responsables políticos para informar sus decisiones.

El doctor Frederick Fenter es editor ejecutivo de 'Frontiers', la editorial académica que está detrás de Policy Labs y que publicó la convocatoria.

Policy Labs se puso en marcha en 2020 para reforzar la conexión entre la investigación científica sólida y la elaboración de políticas informadas.

"Muchos de los retos a los que nos enfrentamos como sociedad global -en relación con el bienestar humano y la salud planetaria- solo pueden abordarse con éxito y de forma sostenible con la ayuda de expertos dedicados y sensatos que puedan traducir las implicaciones de la investigación en políticas basadas en la evidencia", señala.

"Lo que los Laboratorios de Políticas nos han enseñado es que la mayoría de los investigadores quieren participar en el proceso político.
Y este artículo muestra que, en la actualidad, sigue siendo un gran reto para ellos hacerlo", continúa Fenter.

"También acogemos con satisfacción los recientes esfuerzos de la UE por reformar la evaluación de la investigación, y creemos que la cuestión destacada en el artículo de la profesora Morgan debería ser una parte central de ese proceso --añade--. La pandemia y nuestra respuesta a ella han demostrado rotundamente que debemos actuar ahora, en serio, para reforzar el vínculo entre las pruebas científicas y las políticas".

Los Jóvenes Científicos del Foro Económico Mundial afirman que los científicos no suelen estar incentivados para dedicar tiempo a participar en las conversaciones que construyen redes y puentes más allá de su disciplina.

Como resultado, la investigación científica crítica no siempre acaba en manos de quienes pueden utilizarla para el bien de la sociedad y pueden perderse oportunidades de resolver problemas.

"En lugar de recurrir a los científicos en tiempos de crisis, el mundo podría beneficiarse de una interacción más sólida y coherente entre los científicos y los responsables políticos", afirma Greta Keenan, Directora de la Comunidad de Jóvenes Científicos del Foro Económico Mundial.

"Como organización internacional para la colaboración público-privada, reconocemos la importancia de dar a los científicos un asiento en la mesa, y de apoyar a los científicos emergentes para que desarrollen las habilidades de liderazgo de sistemas necesarias para resolver los desafíos globales", apunta.

El documento sugiere que si queremos garantizar que la ciencia contribuya a la sociedad, debemos incorporar medidas en la evaluación de la excelencia científica que valoren y recompensen el compromiso de la ciencia con la política.

La evaluación de la excelencia basada en un sistema que incorpore y recompense estas contribuciones y las habilidades que conlleva la aportación de pruebas a la elaboración de políticas - ya sea en formato escrito, oral o visual- es muy importante.