Actualizado 28/09/2022 17:16

Peces fósiles ilustran el origen evolutivo de aletas y extremidades

Reconstrucciones de vida del fósil Tujiaaspis vividus.
Reconstrucciones de vida del fósil Tujiaaspis vividus. - QIUYANG ZHENG

   MADRID, 28 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Fósiles en rocas de China, datados hace 436 millones de años, han revelado por primera vez que los misteriosos galeáspidos, miembros de un clado extinto de peces sin mandíbula, poseían aletas pareadas.

   El descubrimiento, publicado en la revista 'Nature', muestra el estado primitivo de las aletas pareadas antes de que se separaran en aletas pectorales y pélvicas, precursoras de los brazos y las piernas.

   Hasta ahora, los únicos fósiles de galeaspios que se conservaban eran cabezas, pero estos nuevos fósiles comprenden cuerpos enteros, según el estudio, realizado por un equipo internacional dirigido por el profesor ZHU Min, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología (IVPP) de la Academia China de Ciencias, y el profesor Philip Donoghue, de la Universidad de Bristol (Reino Unido). Se han encontrado en rocas de la provincia de Hunan y Chongqing y se han bautizado con el nombre de Tujiaaspis en honor al pueblo indígena Tujia que vive en la región.

   Abundan las teorías sobre los inicios evolutivos de las aletas y las extremidades de los vertebrados -los precursores evolutivos de los brazos y las piernas- y se basan sobre todo en la embriología comparada. Existe un rico registro fósil de los primeros vertebrados, pero o bien tenían aletas pareadas separadas o no las tenían. Hay pocas pruebas de la evolución gradual de las aletas.

   Según el primer autor, GAI Zhikun, profesor del IVPP, "la anatomía de los galeáspidos ha sido un misterio desde que se descubrieron hace más de medio siglo. Se conocen decenas de miles de fósiles de China y Vietnam, pero casi todos son sólo cabezas (no se sabía nada del resto del cuerpo) hasta ahora".

   Los nuevos fósiles son espectaculares, ya que conservan por primera vez el cuerpo completo y revelan que estos animales poseían aletas pareadas que se extendían desde la parte posterior de la cabeza hasta la punta de la cola. Se trata de una gran sorpresa, ya que los científicos pensaban que los galeáspidos carecían por completo de aletas emparejadas.

   "El Tujiaaspis da nueva vida a una hipótesis centenaria sobre la evolución de las aletas emparejadas, a través de la diferenciación de las aletas pectorales (brazos) y pélvicas (piernas) a lo largo de la evolución a partir de un precursor de aleta continua desde la cabeza hasta la cola", subraya el autor correspondiente, el profesor Donoghue.

   Esta hipótesis del "pliegue de las aletas" ha sido muy popular, pero hasta ahora carecía de pruebas que la respaldaran. El descubrimiento de Tujiaaspis resucita la hipótesis del pliegue de la aleta y la reconcilia con los datos actuales sobre el control genético del desarrollo embrionario de las aletas en los vertebrados vivos.

   El Tujiaaspis muestra la "condición primitiva" de la evolución de las aletas pareadas, según el profesor ZHU, quien dijo que peces posteriores sin mandíbula mostraron la primera evidencia de la separación de este pliegue de aletas en aletas pectorales y pélvicas. El profesor ZHU también señaló que los vestigios de los pliegues alargados de las aletas podían verse en los embriones de peces vivos con mandíbula, que podían ser manipulados para producirlos.

   El doctor Humberto Ferrón, de Bristol y coautor del estudio, utilizó métodos de ingeniería computacional para simular el comportamiento de modelos de Tujiaaspis con y sin las aletas emparejadas. Las aletas pareadas del Tujiaaspis actúan como hidroplanos, generando pasivamente la sustentación del pez sin que las propias aletas le aporten nada. Los pliegues laterales de las aletas de Tujiaaspis le permitían nadar con mayor eficacia".

   "Nuestros nuevos análisis sugieren que el ancestro de los vertebrados con mandíbula probablemente poseía pliegues de aletas emparejados, que se separaron en regiones pectorales y pélvicas", añade el coautor, doctor Joseph Keating, de la Universidad de Bristol, que apunta que las aletas primitivas desarrollaron una musculatura y un soporte esquelético que permitió a nuestro ancestro de los peces dirigir mejor su natación y añadir propulsión.

   "Es sorprendente pensar que las innovaciones evolutivas observadas en el Tujiaaspis sustentan la locomoción en animales tan diversos como las aves, las ballenas, los murciélagos y los seres humanos", concluye.

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