Cholbi insta al Ayuntamiento de Castellón a compatibilizar fiestas y descanso ciudadano

Publicado 11/08/2015 18:24:43CET

   CASTELLÓN, 11 Ago. (EUROPA PRESS) -

   El Síndic de Greuges de la Comunitat Valenciana, José Cholbi, ha pedido al Ayuntamiento de Castellón que compatibilice "al máximo posible" la celebración de las fiestas locales y el derecho al descanso de los vecinos, según ha informado el defensor del pueblo valenciano en un comunicado.

   Cholbi se ha manifestado en estos términos tras recibir la queja de una vecina de Castellón que denunciaba que vive encima de una "colla magdalena" -típica de las fiestas locales- y que se habían dirigido en varias ocasiones, sin éxito, a su ayuntamiento para pedirles que se regulara la actividad de estas sedes festeras.

   La afectada se lamentaba ante el Síndic de las "insoportables molestias acústicas" que ella y su familia, incluido un niño de tres años, padecen cada año con motivo de las fiestas de la Magdalena, además de los actos y cenas celebrados en dicha colla durante otros días del año.

   Por este motivo, el defensor del pueblo valenciano se ha dirigido al consistorio castellonense para recomendarle que "al amparo del protocolo de actuaciones que se está elaborando, se adopten todas las medidas que sean necesarias para que se respete, sobre todo en horario nocturno, el límite máximo de decibelios impuesto en la ley".

   En este sentido, el Síndic ha apelado a la normativa vigente por la que se regulan las sedes festeras en la Comunitat (Decreto 28/2011, de 18 de marzo del Consell) y ha señalado que durante los días de celebración de las fiestas locales también se debe compatibilizar el respeto del derecho de las personas al descanso nocturno, "ya que la ampliación del horario durante las fiestas no pueden entenderse como una autorización para generar ruidos durante la noche sin límite alguno de intensidad, es decir, de decibelios".

   Asimismo, Cholbi ha recordado que los tribunales de Justicia y el Tribunal Constitucional consideran que el ruido puede llegar a representar un factor psicopatológico y una fuente permanente de perturbación de la calidad de vida de los ciudadanos; así como que los efectos nocivos del ruido afectan en mayor grado a los niños, enfermos y personas mayores.