EMF.- El obispo de Teruel asegura que "la familia está a la cola en el punto de mira de nuestras autoridades"

Europa Press C. Valenciana
Actualizado: miércoles, 14 junio 2006 14:59

TERUEL 14 Jun. (EUROPA PRESS) -

"La familia está a la cola en el punto de mira de nuestras autoridades, no sólo no se favorece, sino que se le ponen toda clase de dificultades, es la última de entre todas las naciones europeas". Así lo manifiesta el obispo de Teruel y Albarracín, José Manuel Lorca, en una carta pastoral recogida por Europa Press.

El prelado hace referencia en su misiva a la celebración en Valencia, el próximo mes de julio, del Encuentro Mundial de las Familias (EMF), que estará presidido por su Santidad Benedicto XVI. Allí tendrá lugar, según José Manuel Lorca, "la exaltación de la familia en una nación donde parece estar negada, como si estuviera apestada y no tuviera lugar en el 'moderno paraíso' que se nos está 'descubriendo', por decretos y leyes de ahora".

"Que en España no se valora la familia, continúa el prelado, lo confirma el Instituto de Política Familiar en su informe Evolución de la Familia en España 2005" que refleja "el poco peso que tiene y la poca ayuda que se le da: España sólo dedica 105 euros por persona y año a ayuda familiar, mientras que Grecia, tres veces más, y Alemania siete y Luxemburgo 16 veces más", dice el obispo turolense.

Asimismo, asegura que "alguien está empeñado en organizar una orquesta con sonidos desafinados y lo peor del caso es que se nos quiera hacer ver que los nobles instrumentos distorsionan en este maremagnun, pretendiendo sustituirlos por otros de cartón o papel".

A su entender, "hubiera sido mejor que nos dijeran a las claras que la familia no es un elemento válido para el progreso y queda desmejorada. No es raro esto, ni está sucediendo por casualidad, sino porque se han empeñado los gobernantes que fabricaron el guión en que es lo mejor para todos, un signo de avance y progreso".

Sin embargo, el prelado aclara que esta situación "no es nueva" puesto que ya la Constitución Lumen Gentium, del Concilio Vaticano II, denunciaba, a mitad del los años 60, que "la dignidad de esta institución no brilla en todas partes con el mismo esplendor, puesto que está oscurecida por la poligamia, la epidemia del divorcio, el llamado amor libre y otras deformaciones; es más, el amor matrimonial queda frecuentemente profanado por el egoísmo, el hedonismo y los usos ilícitos contra la generación".

En 1990, recuerda el prelado, la Conferencia Episcopal Española publicó el documento "La verdad os hará libres" en el que los obispos ponían sobre la mesa "el intento de imponer una determinada concepción de la vida de signo laicista y permisivo, es un problema crucial que se va agravando con el paso del tiempo".

El paso del tiempo está dándoles la razón --asegura el obispo turolense en su misiva-- "y ahora estamos recogiendo los frutos de aquel empeño: 'el dirigismo cultural y moral de la vida social, decían, favorecido desde algunas instancias de poder, desde algunos importantes medios de comunicación, principalmente de naturaleza estatal'".

Monseñor Lorca menciona también a la Carta de los Derechos de la Familia, presentada por la Santa Sede en 1983. En ella se explica, dice, que "la familia está fundada sobre el matrimonio, esa unión íntima de vida, complemento entre un hombre y una mujer, que está constituida por el vínculo indisoluble del matrimonio, libremente contraído, públicamente afirmado, y que está abierta a la transmisión de la vida" y "posee unos derechos propios que son inalienables".

Por otra parte, el prelado se refiere a las denominaciones "Progenitor A" y "Progenitor B" introducidas en el Registro. "Me parece que era mejor dejar las cosas como estaban, decir papá y mamá y no seguir con esta orquesta desafinada. Yo seguiré diciendo padre y madre, esposo y esposa, marido y mujer porque me entiende todo el mundo mejor".

"Mientras, continúa, en los libros de familia constará Progenitor A, Progenitor B, me da pena, por lo que significa, vaciarle el contenido a algo tan sagrado. Recemos juntos a Dios por la cordura", concluye.

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