Equipo investigador de la UV - UV
VALÈNCIA, 30 Oct. (EUROPA PRESS) -
Un estudio liderado por la Universitat de València (UV) ofrece una "nueva perspectiva" sobre el potencial de los líquenes como bioindicadores sensibles de la calidad del aire y la salud de los ecosistemas. El trabajo, publicado en 'Microbial Ecology', revela "una variabilidad hasta ahora desconocida en la comunidad de microalgas de los líquenes".
Desde la institución acadèémica explican que los líquenes son el resultado de una asociación de beneficio mutuo -simbiosis -, en la que un hongo convive con uno o varios organismos -algas o cianobacterias-, capaces de producir su propio alimento a partir de la luz del sol. Esta relación tan estrecha los convierte en bioindicadores tempranos de la calidad del aire en los bosques que habitan. Cuando se exponen a la contaminación, muestran síntomas visibles de daño de forma eficaz, como decoloración o pérdida de tejido.
"Recientemente se ha descubierto que en el interior del liquen no solo se encuentra la pareja de socios simbiontes, sino que los acompaña toda una comunidad de microalgas y otros organismos, a los que hasta ahora se había prestado poca atención", resalta Tamara Pazos, primera autora del estudio e investigadora del Departament de Botànica i Geologia de la UV y del Institut Cavanilles de Biodiversitat i Biologia Evolutiva (ICBiBE).
En este sentido, "es el primer trabajo que ha explorado cómo el daño morfológico visible de un liquen se relaciona con la diversidad de toda su comunidad de microalgas asociadas", añade Pazos.
El trabajo combina dos técnicas de secuenciación de ADN para averiguar cómo responde la comunidad interna del liquen cuando el organismo que lo hospeda presenta señales de deterioro visible.
"Estudiamos líquenes mediterráneos que crecen sobre los árboles y comparamos ejemplares sanos con otros con distintos niveles de daño", destaca Pazos. Esto aporta nuevos conocimientos sobre la dinámica ecológica y las respuestas al estrés de estas comunidades.
BIOINDICADORES DE LA CALIDAD DEL AIRE
El uso combinado de dos métodos de secuenciación ha permitido detectar tanto el componente del liquen encargado de hacer la fotosíntesis y fabricar el alimento (fotobionte dominante) como las especies minoritarias, que pasan desapercibidas con los métodos clásicos, según destaca el equipo de investigación.
Los resultados reflejan que la diversidad de las microalgas no disminuye de forma progresiva a medida que el daño producido por el estrés ambiental aumenta. "De hecho, crece ligeramente cuando el deterioro es moderado, y solo cae cuando el daño es muy severo. Este hallazgo sugiere que el aspecto de un liquen no siempre refleja lo que ocurre en su interior", explica Pazos. Además, abre una nueva vía para mejorar el uso de los líquenes como bioindicadores de la calidad ambiental.
Así, el análisis aporta un enfoque pionero sobre la forma de entender los líquenes y su potencial como bioindicadores. "Hasta ahora, se había visto que el aspecto del liquen se deterioraba en ambientes con estrés ambiental, pero ahora también se sabe que su comunidad de algas cambia y que, en condiciones de daño severo, la diversidad de las especies disminuye", resalta Pazos.
Otro de los principales descubrimientos es "la alta diversidad de algas de diferentes especies que se encontraron, algunas de ellas todavía sin describir formalmente como especies nuevas", apunta Pazos. Asimismo, la investigadora expone que "este trabajo recuerda que todavía queda mucha biodiversidad por descubrir en lugares tan cercanos como los bosques de pinos y encinas del mediterráneo".
El equipo de trabajo lo completan la catedrática de Botánica Eva Barreno, el profesor Isaac Garrido-Benavent y la profesora Patricia Moya, del Departament de Botànica i Geologia de la UV, así como Salvador Chiva, investigador del Institut Universitari de Biotecnologia i Biomedicina (Biotecmed). A nivel internacional, han colaborado Pavel Skaloud y Veronika Kantnerová, del Departamento de Botánica de la Universidad Carolina de Praga.
El estudio cuenta con el apoyo financiero del programa de investigación de excelencia Prometeo (Prometeo/2021/005 y PROMETEO/2024/044, Generalitat Valenciana) y la subvención PID2021-127087NB-100, financiada por MICIU/AEI/https://doi.org/10.13039/501100011033 (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades).