Publicado 14/09/2020 12:08:49 +02:00CET

Sala Russafa levanta el telón tras seis meses con 30 propuestas de danza, teatro y música

'Diktat' En Sala Russafa
'Diktat' En Sala Russafa - SALA RUSSAFA

VALÈNCIA, 14 Sep. (EUROPA PRESS) -

Sala Russafa pone en marcha la tramoya este viernes, 17 de septiembre, tras seis meses de cierre y arranca su temporada "más incierta pero también más ilusionante" en su décimo aniversario, con hasta 30 propuestas de danza, teatro y música, junto a las residencias creativas y los talleres adaptados a la situación.

Generar confianza en el público es la máxima aspiración, de la mano de un protocolo de seguridad e higiene tanto para los espectadores como para los trabajadores, alumnos y artistas que van a pasar por el centro cultural y docente alojado en el barrio de Russafa de València.

Junto a las nuevas propuestas, la programación de la nueva temporada incorpora aquellas que no pudieron llevarse a cabo en los meses de marzo, abril y mayo por el cierre temporal. Es el caso de 'Threesome', una pieza de la compañía Alarcón&Cornelles que se incluía en el 'Cicle de companyies valencianes' con el que el teatro, desde su inauguración, apoya al talento de los profesionales de la escena autonómica.

Del 17 al 20 de septiembre, dentro del programa 'Oh! La Cultura Tardor' del Institut Valencià de Cultura (IVC), se estrena la versión para escenario de esta obra presentada en el festival Russafa Escénica 2019 en un espacio no convencional. Ahora se muestra una nueva puesta y dirección de escena para esta versión libre de 'Tape', del norteamericano Stephen Belber, que fue llevada al cine con Ethan Hawke, Robert Sean Leonard y Uma Thurman.

En este caso, Rafa Alarcón y Fran de la Torre dan vida a los personajes masculinos, mientras que Silvia Valero (17 y 20 de septiembre) y Iolanda Muñoz (18 y 19) interpretan al vértice femenino de este triángulo, un trío de amigos que se reencuentra tras diez años sin verse. Jerónimo Cornelles firma y dirige una versión que salta ágilmente entre el humor negro y el drama y desplaza la trama al contexto español para reclamar cambios legislativos que distingan la violación del abuso sexual.

COMPAÑÍAS VALENCIANAS Y NACIONALES

Tras este arranque llegan nuevas propuestas, alternando por primera vez los ciclos de compañías valencianas y nacionales, como 'Susan y el diablo' (24 de septiembre a 4 octubre), 'Diktat' (22-24 de octubre) y 'La pícara de Sevilla' (30 de octubre a 1 de noviembre), cuyo estreno estaba previsto para marzo. Las piezas para adultos conviven con montajes para niños como 'Ximpun' (10 a 17 de octubre) o 'Els viatges d'Àlex i Elena' (24 y 25).

Esta programación regular, donde tienen cabida la danza y varias maneras de acercarse al teatro, se completa con la producción navideña que realizan la sala y Arden, además de una nueva edición del Festival de Talleres de Teatro Clásico. También está presente la música, ya que a lo largo del año se irán desarrollando las actividades por el décimo aniversario.

Junto al calendario estable, Sala Russafa pretende seguir trabajando para promover la escena con sus residencias creativas, de las que en 2020 disfrutan cinco compañías. Y con la formación, que se mantiene con talleres de teatro, danza y danza-teatro. El objetivo es recuperar la actividad en todas las facetas, adecuándose al momento.

"Estamos convencidos de que la cultura es segura y queremos que nuestro espacio sea un lugar donde sentirse protegido, en el que disfrutar de un buen espectáculo y olvidarse de todo lo demás", defiende el director, Juan Carlos Garés, cuando se cumple una década desde que levantaron oficialmente el telón.

Nada que ver la actualidad con aquel panorama, que también era complicado por la crisis económica. "Fue muy arriesgado inaugurar entonces, una cuestión de pura vocación, lo mismo que esta reapertura", recuerda el titular de Sala Russafa, tras pasar estos seis meses pensando en la seguridad un público que tiene ganas de regresar a las butacas.

PROTOCOLO PARA ARTISTAS Y ALUMNOS

Entre las medidas de seguridad, el aforo está limitado a un máximo del 75% y el público debe de mantener la mascarilla correctamente colocada durante todo el tiempo. Una vez finalizada la representación, la salida se organiza por filas, mientras todas las butacas y los espacios comunes son vaporizados con un robot desinfectante antes de las funciones.

Los programas de mano se sustituyen por códigos QR mientras se anima a la compra anticipada a través de la web, con un sistema que bloquea automáticamente las butacas contiguas. No obstante, el servicio de venta presencial seguirá activo.

No hay cafetería y se recomienda la compara en las máquinas de 'vending' para prescindir de la manipulación de bebidas y alimentos. Hay cuatro puntos higiénicos con geles hidroalcohólicos y marcas de tránsito de direcciones para aumentar la fluidez.

En su contratación, los artistas se comprometen con cláusulas de medidas de prevención del contagio, además de una declaración responsable de cada compañía. Y el personal, además de llevar mascarillas y guantes, minimiza su contacto con los espectadores. También está reducido el número de alumnos en los grupos y el uso de mascarillas es obligatorio durante unas clases, con metodología adaptada y contacto reducido entre los intérpretes.

"Durante el confinamiento ofrecimos una programación digital porque era imposible hacerlo de otra manera. Pero, siempre que sea posible, apostamos por la experiencia que supone ver e interpretar una obra en directo. El clima que se crea, la comunicación con el público, es completamente distinta, la que corresponde a una vivencia única e irrepetible", concluye el director, animando al público a volver a sentir esta emoción.

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