Sigue la extinción del incendio en el "vertedero histórico" de Sollana para evitar daños a L'Albufera

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Actualizado 26/12/2018 14:37:57 CET

VALÈNCIA, 26 Dic. (EUROPA PRESS) -

Los bomberos continúan en el incendio de la fábrica abandonada de Sollana (Valencia), activo desde el sábado, controlando la cantidad de agua para minimizar el impacto medioambiental en el parque natural de l'Albufera. "Es un vertedero histórico y la extinción es bastante complicada", ha explicado a Europa Press el sargento jefe del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia, Marcelí Rosaleny.

Este miércoles, los efectivos de bomberos siguen refrescando la zona afectada mientras una unidad móvil de medición de la calidad del aire, de la Conselleria de Medio Ambiente, monitoriza la evolución de los valores de las emisiones. La Policía Local de Sollana también mantiene un seguimiento preventivo del incendio, detalla el Centro de Coordinación de Emergencias 112 de la Generalitat.

Desde que el fuego se declarara en la tarde del pasado sábado, 22 de diciembre, los bomberos comprobaron que "no hay víctimas ni personas en riesgo", ha asegurado el responsable de bomberos. Como la zona afectada está dentro del parque natural, "todas las operaciones van con la sensibilidad de minimizar en la medida que sea posible el impacto medioambiental en l'Albufera y alrededores".

Ahora, tras más de tres días activo, bomberos y responsables de Emergencias estudian la situación meteorológica y la evolución de las llamas para que repercutan "al mínimo al medio ambiente". "No es conveniente apagarlo y echar agua porque significaría un residuo y una contaminación paralela en el parque natural", ha señalado el sargento.

Por ello, los efectivos se centran en "jugar de alguna manera con el régimen del viento" para que el humo no afecte a las poblaciones cercanas. En invierno, el viento suele ser de poniente con la cercanía del mar, lo que supone una "ventaja" para la extinción.

En cualquier caso, el responsable de bomberos ha reconocido que la gestión del incendio es "bastante complicada" y que necesitan maquinaria y echar agua sobre el fuego. "El humo es algo inevitable, son daños colaterales y se lo lleva el viento, otra cosa es lo que significaría un agua contaminada", ha subrayado, y ha descartado daños en los campos porque no producen alimentos en esta época del año.

"PELIGRO LATENTE"

Por su parte, el alcalde de Sollana, Juan Roda, ha recordado que la nave abandonada ya sufrió un incendio de mayor gravedad el pasado mes de julio y ha detallado que los terrenos pertenecen a la empresa que la gestionaba, por lo que no ha podido hacer una estimación de la superficie afectada.

El Ayuntamiento cerró esta fábrica hace tres años y calculó entonces que la cantidad de residuos en los terrenos llegaban a las 19.000 toneladas. "Era un peligro latente y sabíamos que esta empresa se estaba burlando un poco. Los residuos no son de ahora, son de 20 años en los que se han estado amontonando", ha afirmado el primer edil.

Y ha recalcado: "Cuando entró la corporación en 2015, dijimos 'ya está bien, queremos vivir de cara al parque natural, no de espaldas, y que mejorara su imagen. Lo primero que hicimos fue clausurar la empresa y contratamos un abogado medioambientalista".

Esta compañía se dedicaba al reciclaje de madera y "después sacó una licencia para reciclar todo tipo de residuos. Los trituraba y servía de combustible para las cementeras". "Cuando se terminó el 'boom' inmobiliario ya no hacía ese tratamiento, pero continuaba recogiendo todo tipo de materiales y los iba acumulando porque se supone que igual tendría subvenciones para poder recoger. Ha ido amontonando y no sacaba nada fuera: se convirtió en un vertedero incontrolado", ha lamentado el alcalde.

En la actualidad, ha explicado que la empresa está en concurso de acreedores y ha garantizado que el Ayuntamiento de Sollana va a "pelear para que el abogado que lleve el concurso tenga parte de responsabilidad".

Los residuos del incendio de julio fueron trasladados a unos terrenos propiedad de esta compañía y su retirada se valoró en hasta 800.000 euros, sobre lo que el primer edil ha asegurado que la Conselleria de Medio Ambiente tiene constancia y "van a ponerse manos a la obra para retirarlo". "Estoy indignado como alcalde y como vecinos porque son muchos años", ha manifestado.

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