VALÈNCIA, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -
Agentes de la Guardia Civil han detenido a tres personas acusadas de formar parte de un grupo que golpeó y detuvo ilegalmente a un hombre que residía desde hace 20 años en una vivienda de una urbanización de Manises (Valencia) días después de que un familiar de este último, dueño de la casa, la vendiera. Dos de los detenidos son los compradores del domicilio.
El pasado 18 de diciembre, un hombre denunció en dependencias oficiales haber sido víctima de una detención ilegal después de que un grupo de personas formado por 10 o 12 individuos armados con cuchillos, punzones y un arma de fuego y acompañados por un cerrajero, habían entrado a la fuerza en su vivienda en la que residía desde hacía 20 años.
Una vez en el interior, según su denuncia, le ataron las manos con bridas, le golpearon y le amenazaron de muerte "en múltiples ocasiones". Además, le conminaron a que no regresara "nunca más" a la vivienda. Posteriormente, cambiaron la cerradura y lo echaron por la fuerza, sin entregarle sus pertenencias personales, según ha informado el instituto armado en un comunicado.
El hombre presentaba lesiones graves en el momento en que interpuso la denuncia como consecuencia de los golpes que había recibido. La víctima residóa en esa casa que era propiedad de un familiar y que, días anteriores al asalto de la casa, la había vendido a dos personas.
Las pesquisas realizadas permitieron identificar a tres personas como presuntas responsables de los hechos, dos de ellas los compradores de la vivienda. Por estos hechos han sido detenidos dos hombres de 27 y 23 años y una mujer de 24 años a los que se les atribuyen los delitos de detención ilegal, realización arbitraria del propio derecho, lesiones y amenazas.
LO VIO Y NO ALERTÓ
También figura como investigado un hombre de 42 años por omisión del deber de socorro. Según la Guardia Civil, mientras la víctima se encontraba atada con bridas en la casa, esas personas llamaron a una empresa para instalar un sistema de seguridad en la vivienda.
El trabajador de la compañía vio lo que estaba ocurriendo pero no alertó a los agentes de la autoridad "en ningún momento". La investigación ha sido llevada a cabo por agentes del Puesto Principal de Aldaia. Las diligencias fueron entregadas en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Quart de Poblet.