Actualizado 16/06/2007 15:46 CET

Valencia.-El Ayuntamiento asegura que el consumo de agua potable en la ciudad se ha reducido más de un tercio desde 1991

VALENCIA, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -

La concejalía del Ciclo Integral del Agua del Ayuntamiento de Valencia, destacó hoy que en 1991 cada habitante de Valencia consumía 250 litros de agua potable al día, cantidad que ha disminuido hasta los 165 litros diarios por habitante, lo que supone un descenso de más de un tercio desde entonces, según informaron fuentes municipales en un comunicado.

El responsable de este áreas, Ramón Isidro Sanchis señaló que, con motivo de la celebración mañana del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que las inversiones del Ayuntamiento en la red de abastecimiento de agua, las mejoras en el control de fugas y las campañas municipales de concienciación difundidas entre la población, "han propiciado el descenso en el consumo de agua potable por habitante en un 34 por ciento desde el año 1991".

Ramón Isidro destacó "el esfuerzo inversor" que realizado estos años para modernizar la red de abastecimiento de agua de Valencia, cifrado en más de 130 millones de euros, con "mejoras continuas" y desarrollo de las infraestructuras, y con la "incorporación de las últimas tecnologías para el control de la red de agua", apostilló.

Asimismo, explicó que buena parte de esta inversión ha ido destinada a mejorar la revisión de la red de tuberías, que en 1991 presentaba índices "mucho más bajos que en la actualidad". Así, se ha pasado de revisar solamente 465,6 kilómetros de tuberías, a controlar un total de 1.824,1 Kilómetros. Es decir, hoy "casi se ha cuadruplicado el número de kilómetros de la red de abastecimiento de agua que están bajo el control de los servicios municipales", apuntó.

Al respecto, indicaron que este mayor control se ha traducido en un descenso del 12 por ciento en el índice de fugas producidas, que ha pasado de 0,67 por ciento Kilómetros al año a un índice de fugas de 0,54 por ciento kilómetros al año.

Al mismo tiempo, las inversiones puestas en marcha han generado un aumento en el rendimiento o aprovechamiento de la red, que ha alcanzado el 87,5 por ciento (en 1991 había un rendimiento del 65,5 por ciento), lo cual "sitúa a Valencia entre las ciudades europeas que mejor aprovechan un recurso tan escaso como es el agua".

En este sentido, el edil apuntó que "durante los cinco primeros meses del presente año 2007 se ha confirmado la tendencia al alza de los rendimientos de red que han alcanzado valores de 87,5 por ciento en el pasado mes de mayo".

El concejal del Ciclo Integral del Agua subrayó que "todas estas mejoras han respondido a dos necesidades fundamentales, en primer lugar disponer de cantidades de agua necesarias dada la escasez de este recurso, lo que se ha conseguido disminuyendo el número de fugas y asegurando el mayor aprovechamiento posible del agua en todo momento y para todo uso, y en segundo término asegurar la calidad del agua, lo que se ha logrado mediante su control analítico continuado y la disposición del adecuado tratamiento para cada uso".

En cuanto a infraestructuras y equipamiento, resaltaron que en 1991 la ciudad carecía de equipos de análisis del agua en red para vigilar con precisión la calidad del agua potable, y contaba con un solo equipo de detección de fugas.

Sin embargo, concretaron que hoy están en funcionamiento dos correladores y 100 prelocalizadores para detectar fugas en toda la red. Asimismo se ha pasado de 13 estaciones de telemando y 14 de telemedida, a las 36 estaciones de telemando actuales y 25 de telemedida con las cuales puede efectuarse el control de la red en "tiempo real", apostillaron.

Otra forma de ahorrar agua potable ha sido dejar de utilizarla para el riego de jardines y limpieza de calles. Así, en 1991 el origen del agua que se empleaba para estos usos era el río Turia, mientras que en la actualidad se emplea agua de pozos o agua reciclada "con el fin de no consumir el agua de mejor calidad". Para su distribución se emplea una red de baja presión, que hoy alcanza los 111,7 kilómetros de extensión.

Del mismo modo, señalaron que en 1991 "no existía ningún equipo de control analítico en red", por lo que desde la concejalía del Ciclo Integral "se ha cubierto progresivamente la práctica totalidad" de la red arterial con medidores de cloro y equipos de recloración en los lugares más sensibles.

En cuanto a las fuentes bebedero el control analítico del agua se efectuaba de manera esporádica, en la actualidad se lleva a cabo un control "mucho más exhaustivo", con aproximadamente 3.000 análisis al año para comprobar los niveles de cloro. Además, a todas las fuentes bebedero se les ha dotado de pulsadores para evitar gastos continuos de agua potable.

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