MADRID 8 Feb. (EUROPA PRESS - Israel Arias) -
Llega a los cines Gangster Squad (Brigada de élite), una cinta con un potente reparto que hace acopio y desmedida exhibición de todos los tópicos y clichés del género de una forma inusualmente desvergonzada.
Con un reparto plagado de grandes nombres, un muy cuidado diseño de producción y unas escenas de acción en las que el voluntarioso Ruben Fleischer (Bienvenidos a Zombieland, 30 minutos o menos) intenta dejar su impronta, Gangster Squad podría haber sido una buena película de cine negro y gansters. Pero se queda en un mediocre entretenimiento con un muy elegante envoltorio.
Basada en una historia real, la cinta nos lleva hasta Los Angeles de finales de los años cuarenta. Casi todas las actividades pecaminosas de la ciudad están en manos de Mickey Cohen (Sean Penn), un rudo exboxeador que poco a poco se ha convertido en el capo más importante de la zona. Pero quiere más. Quiere que los mandamases del hampa, que -como debe ser- siguen sus pasos desde Chicago, dejen de mirarle por encima del hombro.
En su camino se cruzará el sargento John O'Mara (Josh Brolin), un policía honrado, un esposo ejemplar y un futuro padre de familia. Sus recias e inflexibles formas en la lucha contra el crimen atraen la atención del jefe Parker (Nick Nolte) que le encarga una misión: crear un grupo clandestino que golpee a Cohen allí donde ley, y los sobornos, no deja hacerlo a la Policía.
Siempre fiel a su deber para con su ciudad, O'Mara se rodea de lo mejor, y de lo peor, de la cada casa: un cerebrito (Giovanni Ribisi), un contundente policía negro amante de los cuchillos (Anthony Mackie), un certero pistolero de la vieja escuela (Robert Patrick) y su escudero hispano (Michael Peña) y un guaperas vividor (Ryan Gosling) que, por si no tuvieran ya bastante tarea, le echa el ojo a la chica del capo (Emma Stone).
Todos ellos componen la heterogénea y estereotipada a más no poder brigada que intentará arruinar el imperio mafioso de Cohen. Y punto. Poco más hay más que contar del plano y previsible guión que, tomando como punto de partida el libro de Paul Lieberman, firma Will Beall. Un hombre al que Warner Bros. ha encargado el libreto de su proyecto más ambicioso, La Liga de la Justicia. Según cuentan... también es un fiasco.
UN "PUDO SER Y NO FUE"
La imponente planta de todo su desaprovechado reparto y su cuidada factura técnica son las dos bazas más sólidas de una cinta estéticamente muy vistosa pero demasiado hueca. Lejos de rendir pleitesía a los referentes del género, Gangster Squad abusa de tópicos y clichés con tanta asiduidad, especialmente en sus diálogos, que por momentos llega a convertirse en una involuntaria caricatura del género.
Ni siquiera el empeño por salpicar la pantalla de sangre y aderezar las escenas de acción con manidas filigranas visuales propias de las superproducciones más palomiteras consigue sacar a 'Gangster Squad' del "pudo ser y no fue".
Un dispendio de medios y talento interpretativo que, presumimos que de forma inconsciente, consigue tener más en común con Dick Tracy o ¿Quién engañó a Roger Rabbit? que con Los intocables de Elliot Ness, Érase una vez en América o L.A. Confidential.