Depedro: "Hablar de apropiación cultural demuestra ignorancia, la cultura es para disfrutar y que se transforme"

DEPEDRO
WARNER MUSIC
Actualizado 26/11/2018 18:13:59 CET

MADRID, 26 Nov. (EUROPA PRESS - David Gallardo) -

Cinco discos y diez años han transcurrido desde que Jairo Zavala (Madrid, 1971) mutara en Depedro casi por casualidad, cuando sus amigos de Vetusta Morla le pidieron que fuera su telonero en un concierto en la Sala Caracol de Madrid en 2007 para recaudar fondos para la grabación del que sería su primer álbum, Un día en el mundo (2008).

Jairo era un nombre de sobra conocido en la escena madrileña y española gracias a su incansable labor de liderazgo en grupos como Vacazul, 3.000 Hombres o Zolo Zeppelin, así como por su trabajo como guitarrista de Amparanoia. Pero allá por 2007 se vio con unas canciones diferentes, que no encajaban en ninguno de sus proyectos.

"Empecé a hacer canciones y no tenía un sitio donde tocarlas porque estéticamente no las veía adecuadas. Lo sabían en mi círculo de amigos, entre ellos Vetusta Morla, que hacían un concierto para recaudar dinero para financiar su primer disco. Esa fue una excusa para empezar a mover estas otras canciones y así nació Depedro. Porque siempre necesitas un 'deadline' para terminar proyectos", rememora en entrevista con Europa Press.

"El disco que grabaron, nadie lo sabía, pero conectó emocionalmente con una generación entera", destaca sobre aquel aclamado debut de Vetusta Morla que, de paso, propició la apertura del camino recorrido por Depedro, que ahora, una década después, publica Todo va a salir bien (Warner Music, 2018).

MUY BIEN ACOMPAÑADO

Rodeado de amigos: los mismos Vetusta Morla, Coque Malla, Luz Casal, Santiago Auserón, IZAL, Fuel Fandango, Amparo Sánchez y Camilo Lara. En dos días, entre todos dieron forma a un álbum grabado en Estudio Uno y que cuenta con una quincena de canciones, siete colaboraciones, dos inéditas y una compuesta con Joey Burns de Calexico en su disco anterior.

"Calexico son muy importantes para mi también. En diez años he grabado siete discos con ellos, con muchos viajes, muchos conciertos y aprendizaje, así que quería que estuviera su espíritu de alguna manera", destaca, para luego afirmar que con este nuevo álbum quería echar la vista atrás para repasar su obra: "Mi discurso siempre ha sido colaborativo, así que no había mejor manera de hacerlo que con amigos".

Se deshace en halagos hacia los amigos presentes en el disco y afirma que ha sido un "placer contar con ellos". Pero destaca a "Amparito" por haber sido "una compañera musical y una hermana" que le ha "abierto puertas, enseñado y alentado".

Reflexiona en este punto un instante al repasar la nómina de participantes y explica que se trata de su "discurso inclusivo" habitual: "Yo no encuentro gratificante estar siempre girando sobre el mismo eje, necesito que mi música cobre nueva vida en manos y boca de otros. En ese diálogo yo aprendo cosas que me ayudan a crecer y a llenar la maleta de más elementos para que este camino sea interesante".

Encantado con el resultado, afirma que fue "muy especial" lo que pasó en los dos días de grabación en directo, por lo que no duda al admitir que es una "suerte que haya quedado reflejado". "Emocionalmente, pasaron momentos muy mágicos", zanja.

En lo tocante a la vida de sus canciones, explica que las escogidas para este álbum las ha "tocado mucho" en la última década, por lo que ahora "tienen un poco de perspectiva". "Hay canciones que crecen, pero hay otras con las que no pasa nada. He tenido mucho tiempo de prueba y error para pensar que estas canciones en su conjunto podían ser algo más", reflexiona.

"Las canciones es que dejar de ser tuyas. Cuando las creas, estás expuesto. Y a veces cobran otro significado, ayudan a la gente", señala, para luego remarcar que los boleros, por ejemplo, son "inmortales y se seguirán cantando siempre". Y agrega: "Es bonito que exista ese sustrato que te identifica culturalmente y te une más allá de tus gustos específicos musicales".

Las canciones, para Depedro, están por encima de los géneros, lo cual le lleva a apuntar, desde su amplia visión de músico con muchos kilómetros en la maleta: "Es de una ignorancia absoluta hablar de la apropiación cultural, no lo entiendo. La cultura es para disfrutarla y que se transforme, más en un país tan mestizo como el nuestro. Los que critican a Rosalía por eso demuestran una ignorancia absoluta hacia nuestra historia, porque por ejemplo el cajón flamenco llegó de Perú en los años setenta".

Volviendo sobre su nuevo álbum retrospectivo, confiesa Depedro que estos diez años se le han "pasado volando". "He dado la vuelta al mundo muchas veces. He aprendido mucho pero se me ha pasado muy rápido, ni me he enterado. Y me resulta raro que haya pasado tanto tiempo. Yo sigo con la misma hambre musical, más aún tras conocer algo más a personajes como Santiago Auserón, que es como un niño hambriento de cultura y se considera un eterno aprendiz".

Eso sí, aunque en esta ocasión haya decidido mirar al pasado, afirma Depedro que "el presente es lo más interesante". "Mirar al pasado y al futuro es súper aburrido. El futuro, cuando lleguemos ya se ha acabado. Y la nostalgia es muy peligrosa. Hay que vivir el presente e intentar que el cinismo se aparte lo máximo de nosotros", subraya, para acto seguido rematar: "Vivimos siempre mirando al futuro y así te pierdes lo que realmente está pasando ahora, que es tu vida".

GIRA INTERMINABLE

Los planes de Depedro pasan por tocar y tocar y seguir dando vueltas por el mundo. "El mánager se ha vuelto loco y ha puesto fechas hasta octubre del año que viene", bromea risueño, para luego avanzar que dentro de poco volverá a México, tocará por Europa en países como Austria y Suiza... "Dios mío de mi vida. Pero lo importante es que siempre vuelvo. Es muy importante tener un lugar al que regresar para poner en perspectiva las cosas que le pasan a uno", señala.

Tras definirse a sí mismo como "cantor y trovador", afirma: "Los músicos tenemos el mejor trabajo del mundo. Es otro topicazo pero ver la mirada sincera de la gente en un concierto es muy bonito. Es el mayor éxito, más que eso no hay. Esa es una cosa que pasa en colectivo, además. Y en un concierto pasa algo que no solemos pensar, pero se trata de un grupo de personas que no se va a volver a juntar jamás en un mismo sitio. Eso lo hace muy especial".

Para terminar, se muestra satisfecho con el aspecto de su obra pasada, ya que sus canciones "han aguantado diez años", por lo que de momento "la cosa va bien". "Estéticamente escucho el primer disco de Depedro y aguanta bien. He intentado hacer electrónica de vanguardia pero me ha salido lo mismo de siempre", concluye entre risas.

Siempre en la carretera, las próximas citas de Depedro con su público son en Murcia (30 de noviembre), Palma de Mallorca, Ciudad de México, Guadalajara (México), Azpeitia, Mieres, A Coruña y Boiro (A Coruña). Eso hasta fin de año, pues después, a partir de enero, tiene ya confirmada una veintena de fechas tanto por España como fuera de nuestras fronteras. La búsqueda continúa.