Quevedo celebra Canarias con su tercer disco 'El Baifo': "Me da igual lo que me exijan, ya me han exigido un montón"

El artista Pedro Quevedo, en una jornada con un grupo reducido de periodistas en Gran Canaria el pasado 14 de marzo de 2026
El artista Pedro Quevedo, en una jornada con un grupo reducido de periodistas en Gran Canaria el pasado 14 de marzo de 2026 - ALVARO MENDEZ
Europa Press Cultura
Publicado: viernes, 24 abril 2026 0:29

   GRAN CANARIA, 24 Abr. (de la enviada especial de Europa Press Paula Cano) -

   El artista canario Pedro Quevedo publica este viernes su tercer disco, 'El Baifo, un trabajo con el que regresa a su isla Gran Canaria para "celebrar".

   "A mí me da igual lo que me exijan. Me han exigido un montón de cosas, en verdad. La gente ha pedido de mí todo. Y le ha molestado todo lo que he hecho a otra gente. No me raya ni un pelo, no me va a cambiar los planes de nada", ha respondido Quevedo a Europa Press.

   Antes de la salida del disco, el artista ha organizado una jornada con un grupo reducido de periodistas para recorrer la isla que le vio crecer mientras desgrana, explica y reproduce 'El Baifo' en los altavoces de unos coches con los que ha cruzado desde Las Palmas de Gran Canaria hasta Gáldar, parando en Tejeda.

   'El Baifo' está compuesto por 14 cortes en los que los ritmos de reguetón, afro, bossa nova o salsa se mezclan con la tradición canaria del timple o las conchas majoreras. Los artistas que aparecen también hablan de su relación con las islas: junto a Elvis Crespo y Tonny Tun Tun, Quevedo elige las voces de Nueva Línea, Los Gofiones y sus amigos y habituales colaboradores La Pantera, Lucho RK y Juseph.

   Con este título, el artista juega con el doble sentido de la palabra baifo -en guanche se usa para denominar a la cría de cabra-. Además, Quevedo se bautizaría como la "cría" del G.O.A.T ('Greatest of all times' por sus siglas en inglés, que traducido al español significa, literalmente, cabra). "El baifo, el chiquillo, el caprichoso", avisa en el primer tema.

"INEVITABLE LA COMPARACIÓN" CON 'DEBÍ TIRAR MÁS FOTOS' DE BAD BUNNY

   El artista ha reconocido que ya ha recibido comparaciones con el último trabajo de Bad Bunny, 'Debí tirar más fotos', por el acercamiento a su lugar de origen y celebración de la música tradicional. En el caso de Bad Bunny, de Puerto Rico.

   Pero Quevedo recuerda que ya en su álbum debut, 'Donde quiero estar', cantaba a Gran Canaria. "Es inevitable la comparación. Tiene todo el sentido del mundo, no me parece una locura. Tampoco pasa nada. Cuando algo tiene tanto impacto, tanta fuerza y es tan bonito como lo de Bad Bunny, normal que todo lo que salga detrás que tenga un color parecido", ha asegurado.

   Para él eso no es algo negativo, y, de hecho, rechaza el "deseo" que hay actualmente de que todos los artistas sean "súper genios": la inspiración mutua entre artistas es lo que ha dado alas a carreras como la suya.

   "Ya no lo digo ni por mí, pero parece que ahora todo el mundo quiere que los artistas sean súper genios, cuando los artistas se han inspirado de otros artistas toda la vida. Empecé a hacer música porque escuchaba música. No me levanté en mi casa y dije 'quédate...'. No nació de estar en mi cama tirado y decir 'es esto'", ha explicado.

   En su caso, este camino llegó después de escuchar "un montón" de artistas y de música que le han hecho ser quién es hoy. "He construido un sonido en base a eso. Está guay que los artistas se inspiren de otros, mientras no hagan lo mismo", ha apuntado.

   Por eso, reconoce que Bad Bunny es una inspiración para "todo", desde el primer momento que utilizó 'autotune'. "Todo lo que hace él me inspira, no es este disco. Llevo inspirándome de él desde la primera vez que se puso 'autotune'. Es inevitable, pero quien quiera entenderlo, lo entenderá y el que no, se irá a Twitter a llorar", ha dicho.

"TENGO UNA VISIÓN MUY ÚNICA DE HACER LAS COSAS"

   "Considero que tengo una manera muy única de hacer las cosas. No digo que esté bien ni mal, pero única. Es mi visión de las cosas, mi manera de escribir, mi voz. Todo hace que sea bastante única", ha explicado.

   Si en su primer disco 'Donde quiero estar' intentaba "entender en qué momento" estaba su carrera de una forma "un poco más pretenciosa" y en el segundo, 'Buenas noches', el artista reguetonizaba su nueva forma de vida, en 'El Baifo' corta esa "inercia" y busca en su necesidad personal: "Volver a celebrar en casa".

   Así, ha explicado que los dos álbumes anteriores nacieron para intentar entender que necesitaba él, pero ahora se despoja de "expectativas". "Es el momento en el que menos tengo que defender nada, porque el álbum es lo que soy", dice.

   'El Baifo' comenzó a gestarse durante la gira de su anterior trabajo, y aunque las primeras grabaciones e ideas se hicieron fuera de su isla -en Costa Rica, Puerto Rico o Ibiza-, ha estado los últimos cinco meses terminándolo en Gran Canaria. "Hay una parte escrita desde lejos y se nota en la nostalgia de las cosas", ha explicado.

   Durante el día con la prensa, le paran varias veces seguidores por la calle para saludarle y pedirle fotos. El artista accede y más tarde explica que es donde más le ocurre, pero con menos "efusividad".

   "Estoy más relajado aquí y me contagio menos de todo lo de la industria. Estoy más en la mía. (No me quiero contagiar) de los tiempos, los estándares que parece que hay que tener para llegar a ciertos lugares. Aquí no tengo nadie con quien hablar de eso y lo agradezco. No me entero de la mitad de las cosas, son dos mundos", ha apuntado.

   Este retorno a la isla le ha permitido poner a la música en un plano "secundario" y ahora ve "mucho más claro" las cosas importantes. "Cuando estoy más metido, la gente con la que me rodeo y las conversaciones van más ligadas a todo lo que tiene que ver con la música. Y aquí es algo secundario. La música es mi 'hobby' y mi trabajo, las dos. Pero en verdad es secundario en mi vida, en el sentido de que hay cosas más importantes. Desde aquí lo veo mucho más claro", explica.

"EL ÁLBUM NO ES FOLCLORE, NO ES UN ÁLBUM DE FOLÍA"

   "El álbum no es folclore, no me he ido súper 'deep' ni nada. Es afro, reguetón... No es un álbum de folía. Pero representa bien a los pibes jóvenes de nuestra edad, nuestra mentalidad, cómo crecemos, cómo vivimos, lo que significa salir, lo que significa volver", defiende el artista.

   A pesar de no tener ánimo de ser una folía, como explica el propio Quevedo, en este tercer disco ha unido muchos elementos de la tradición canaria, más allá de las diversas referencias que hace en sus letras.

   Desde la joven orquesta de artistas tinerfeñas Nueva Línea hasta la mítica agrupación de música popular Los Gofiones, el artista se ha rodeado de nuevas y viejas generaciones de músicos isleños. En varias canciones -'El Baifo' o 'Al golpito'- la melodía usa el timple, un instrumento de cuerda pulsada que en este caso está a cargo de Hirahi Afonso.

   Precisamente, en el festivo corte que le da nombre al trabajo, Quevedo interpola una canción tradicional de folclore canario que suena siempre el 30 de mayo, Día de Canarias. "Vivo en un archipiélago donde tocan el tambor", canta el artista, que termina pidiendo no irse de "la tierra dónde nació mamá". En 'Ni borracho', ofrece directamente una canción de verbena para los carnavales.

EL ÉXITO ACTUAL DE LOS ARTISTAS CANARIOS ES "HEREDITARIO"

   Quevedo es de la generación más joven de artistas urbanos canarios que llevan copando las listas de éxitos nacionales e internacionales desde el año 2021. Ahora la presencia de isleños es cada vez más evidente. El cantante lo explica asegurando que aunque hay proyectos "muy distintos" entre sí, se apoyan porque son del mismo lugar.

   "Es una labor que viene de muy atrás. El éxito que está habiendo ahora es hereditario. Viene de una generación que de repente irrumpió en la escena. Ha habido mucho trabajo en muchas generaciones para que llegue mi generación y rompa una puerta más", ha explicado, destacando nombres como Cruz Cafuné, Maikel Delacalle, Ptazeta o Abhir.

   "Son muchos años de gente rompiendo puertas hasta que ha llegado un momento que, con Internet, (...) ya es una cadena. Si Dios quiere no tendrá fin", ha zanjado.

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