MADRID 27 Abr. (EUROPA PRESS) -
La artista coreana Kimsooja convierte el Palacio de Cristal en un remanso de luz natural, destellos del arco iris y respiración gracias a su trabajo 'To Breathe - A Mirror Woman' (Respirar - Una mujer espejo). Una instalación creada específicamente para este edificio cuyos únicos elementos son un suelo de espejo, una película de difracción translúcida que cubre la bóveda y toda la estructura acristalada del Palacio y el sonido de la respiración.
Para la directora del Museo Reina Sofía, Ana Martínez de Aguilar, es un "milagro" fruto de la observación y la introspección interior de la artista, que "percibe el mundo de manera global" en la línea de un nuevo humanismo. "Nos invita a entrar en un espacio interior para que desde allí todo se vea de manera diferente". "Es una obra de arte silenciosa que nos invita a tener una actitud distinta", precisó.
Kimsooja (Taegu, Corea en 1957) es una de las artistas coreanas más reconocidas en el panorama artístico internacional. Su trabajo se caracteriza por realizar instalaciones, fotografías, performances y vídeos en los que aborda temáticas como el nomadismo, punto clave de su arte, la relación entre el yo y el otro o los roles de la mujer en nuestro mundo.
VIAJE AL INTERIOR
Para la comisaria Oliva María Rubio, su trabajo en el Palacio de Cristal del Retiro es un "viaje al interior del espacio" que apela a los sentidos y a la imaginación. "Es una invitación al aislamiento y a mirar en nosotros mismos y huir del caos del mundo", agregó.
La artista ha querido dejar completamente intacta la estructura arquitectónica del edificio haciendo que forme un todo unitario con la instalación de un espejo en el suelo, actuando éste como multiplicador y unificador del espacio.
La luz procedente del exterior que entra a través de los cristales del pabellón al reflejarse en la película de difracción se difunde en forma de espectros de arco iris transformando el panorama interior y exterior. El efecto es especialmente potente en los días soleados y más espectacular al atardecer entre las seis y las ocho de la tarde.
La luz natural, el color y la respiración de la artista, procedente de la performance 'The Weaving Factory' protagonizan este montaje que cambia totalmente según la importancia de la luz, y que su autora recomienda visitar en silencio y en pequeños grupos. Además los responsables del Museo entregan al visitante unos calcetines para no dañar el espejo que recorre el suelo.
RITMO CRECIENTE
En la primera parte de la performance, la respiración de Kimsooja es suave, lenta, apenas perceptible y poco a poco se va haciendo cada vez más profunda y acelerada, adquiriendo un ritmo vertiginoso. En la segunda, apenas distinguimos esa respiración sino como sonido de fondo. El tono, la modulación y el ritmo han cambiado. "De la perturbación al gozo, de la angustia al regocijo, de la incertidumbre al reconocimiento, son otros tantos estados por los que pasa el espectador a lo largo de la audición", apunta la comisaria.
A lo largo de su trayectoria y especialmente durante los últimos años, junto con sus instalaciones, fotografías, performances y vídeos, Kimsooja ha venido realizando proyectos de intervención específica en diversos espacios. Las telas, especialmente las colchas tradicionales coreanas de vivos colores, las secuencias de luz, el sonido, los cantos de los monjes tibetanos, gregorianos e islámicos, su propia respiración, son algunos de los recursos que ha venido utilizando y que se han convertido en una seña de identidad de su trabajo.
Desde principios de la década de los noventa, y tras haber realizado una obra compuesta de collages abstractos y de combinar el cosido con el dibujo y la pintura, Kimsooja empieza a crear objetos espaciales denominados Deductive object- e instalaciones y usa la costura como metáfora y como actividad en sí misma. Los materiales que emplea y el modo en que los dispone se derivan del uso que se da a las telas en la tradición coreana. Agujas, telas, hilos, colchas, forman parte de su universo creativo. Coser, envolver, extender, doblar, desdoblar, cubrir, definen algunas de las actividades más constantes de la artista. Un elemento característico son los bottari, fardos rellenos de ropa vieja hechos con colchas tradicionales coreanas, que empieza a utilizar en 1993. También usa colchas tradicionales de su país de origen de vivos colores, que para la artista son símbolo de la mujer, del sexo, del amor, del cuerpo y el descanso, del sueño, la privacidad, la fertilidad, la longevidad y la salud.
Para la 51ª edición de la Bienal de Venecia 2005, Kimsooja realizó una nueva versión de A Needle Woman viajando a otras seis ciudades: Patan (Nepal), La Habana, Río de Janeiro, Ndjamena (Chad), Sana'a (Yemen) y Jerusalén. Presentada como vídeo instalación en seis pantallas sucesivas, en un silencio absoluto, la artista nos vuelve a confrontar con las diversas reacciones de la gente ante su figura imperturbable.
ISNTALACIONES Y POLÍTICA
En algunas ocasiones, Kimsooja ha creado instalaciones relacionadas con acontecimientos políticos o sociales como 'Sewing into Walking', 1995, presentada en la Bienal de Kwangju, dedicado a las víctimas de la masacre de Kwangyu, ocurrida en 1980, donde cientos de personas murieron en su lucha por la democracia; 'Deductive Object', 1996, dedicada a las víctimas de su barrio que murieron a consecuencia del derrumbamiento de un supermercado en Seúl ese mismo año; 'Bottari Truck in Exile', 1999, dedicada a los refugiados de Kosovo o Epitaph, 2002 como respuesta a los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.
Tanto en sus vídeos procedentes de las performances como en las instalaciones realizadas con ropas e incluso en las video instalaciones con sonido late una aspiración al aislamiento, al recogimiento. "Son una invitación a huir por un momento del caos y ruido del mundo que nos rodea para reencontrarnos con nosotros mismos y cuestionarnos sobre nuestra relación con los otros; para reflexionar sobre nuestro lugar en el mundo y confrontarnos con los problemas esenciales de la existencia. El espacio expositivo como un santuario", concluye Oliva María Rubio.