MADRID 10 Oct. (EUROPA PRESS) -
La Fundación ICO presenta 'Metamorfosis en barro: Noguchi en Kamakura', una selección de las obras cerámicas que el escultor, arquitecto y diseñador Isamu Noguchi (Los Ángeles, 1904-1988) realizó en la villa japonesa de Kamakura en la década de los 50. Por primera vez en Europa, la exposición desvela la poco conocida faceta de Noguchi como ceramista, cuyas esculturas y diseños de jardines y espacios públicos lo convirtieron en una referencia clave en el arte contemporáneo de la segunda mitad del siglo XX.
La exposición del Museo Colecciones ICO, abierta hasta el 7 de enero, reúne una selección de las piezas que se expusieron en el Museo de Arte Contemporáneo de Kamakura en 1952, que recogió más de 130 obras realizadas por el escultor en tan solo cinco meses. "El trabajo cerámico de Noguchi es más bello que la pintura de Picasso", señalaría el célebre escultor japonés, Kitaoji Rosanjin, tras ver lo que Noguchi había creado. La mayor parte de las piezas que se exhiben en la muestra de la Fundación ICO forman parte de los fondos permanentes del Museo Noguchi de Nueva York.
Isamu Noguchi está considerado uno de los escultores y diseñadores más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Su concepto de escultura fue muy amplio y la trabajó de diferentes formas y con multitud de materiales, siempre atento a la búsqueda de su propio lenguaje escultórico. También fue escenógrafo, diseñó lámparas y muebles, jardines, espacios y monumentos públicos, dejando tras de sí multitud de obras que ha dificultado la tarea de los críticos de encasillar a Noguchi en un campo artístico concreto.
ORIENTE Y OCCIDENTE
De madre americana y padre japonés, esta dualidad Occidente- Oriente marcaría su trayectoria y su existencia. Conocido como el padre del primitivismo moderno, Noguchi estaba convecido que a través de la escultura y la arquitectura uno podía entender mejor la lucha con la naturaleza. Su obsesión fue construir un mundo a través del arte tan armónico como el natural, algo muy propio de la filosofía japonesa, y que consiguió a través de sus diseños de jardines, interiores, escenografías y cerámicas.
Isamu Noguchi comenzó su trayectoria experimentando la escultura abstracta, lo que le llevaría a París con una beca del Museo Guggenheim a trabajar con el escultor rumano, Constantin Brancusi. Junto a éste, Noguchi descubriría las Haniwas (antiguas figuras funerarias japonesas), cuya influencia se dejaría sentir años más tarde en la metamorfosis en barro que llevara a cabo en Kamakura. Famosas son su Coffee Table y la serie de lámparas Akari además de los Jardines Japoneses de la UNESCO y el diseño de los puentes para la Paz en Hiroshima, entre otras muchas.
Tras experimentar sin éxito las técnicas de la escultura abstracta, Noguchi decidió buscar su propio lenguaje escultórico. Viajó a Europa, Méjico y Asia, y realizó un viaje fugaz a Japón, el primero después de que abandonara el país la primera vez y que le sirvió de primera toma de contacto con la arcilla. De vuelta a Nueva York, se convertiría en una de las figuras más importantes del panorama artístico internacional por sus trabajos de paisajista, diseño industrial y de interiores, y la producción de esculturas de bronce y piedra.