VALLADOLID 30 Oct. (EUROPA PRESS) -
Una prueba médica se convierte en el cruce de la vida de dos personas solitarias con traumáticas experiencias vitales a sus espaldas en 'El Frasco', de Alberto Lecchi, que se proyectó hoy en la Sección Oficial de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).
Protagonizada por Darío Grandinetti, Leticia Bredice, la historia de 'El Frasco' muestra la austera y silenciosa vida de Pérez, un conductor de autobús interesado por Romina, profesora en una escuela que, un día, le pide al chófer que, en uno de sus viajes, le lleve una caja a un centro médico para su análisis.
Pérez, al que apodan 'mudo', es silencioso, tímido e inseguro y vive con la culpa de haber provocado accidentalmente un incidente en casa que acabó en tragedia, lo que le hizo marcharse de su pueblo, en las montañas, cambiar de apellido y empezar una nueva vida en la que siempre estaría acompañado por la percepción de que el pueblo siempre le consideró culpable.
Romina, por su parte, tiene un hermano al que casi crió, perdió a su padre cuando ella era muy joven y a su madre después, por lo que para cuidar a su hermano sacrificó su vida y apartó de su camino el amor para sumirse en una aceptada soledad.
El favor que Romina pide a Pérez para que transporte el frasco marca el inicio de una nueva relación entre ellos ya que el conductor acepta pero un olvido hace que tenga que cambiar la muestra de la mujer por la suya, por lo que a la hora de los resultados es ella quien cree que sufre una enfermedad.
Un acercamiento que les permite abandonar por una noche su soledad y la repetición de las pruebas a Romina dan paso a la confesión, por parte de Pérez, de lo sucedido, lo que provoca un gran enfado en la joven, que decide cortar la relación ante la decisión de Pérez, quien viaja de nuevo a su pueblo para comprobar, sorprendido, que nunca nadie le culpabilizó de aquel terrible accidente en el que falleció su criadora, que le maltrataba.
La determinación de Pérez, quien incluso se cambió de apellido, de convencer de nuevo a la joven para realizar juntos un viaje por todo el país, sueño de ella, marcarán un nuevo punto en la relación.
GUIÓN CON "CLIMAS"
El director de la película explicó, durante su comparecencia ante los medios de comunicación, reconoció que Pablo Solarz, autor del guión, es uno de los guionistas actuales de Argentina que escribe con "climas" por lo que, cuando el texto cayó en sus manos, más allá de la "seducción" de la historia se encontraba el "desafío" de no "traicionar" el guión.
A su juicio, el texto de 'El Frasco' tiene "clima", lo que supone un reto para el director a la hora de sacarla "a flote", a lo que se sumaba el "desafío" de hacer creíble el hecho de que una mujer como Romina acabara enamorándose de un hombre "torpe" como Pérez, es decir, que la torpeza acabara en ternura y no en rechazo.
El riesgo se centraba, por tanto, en determinar bien los límites del difícil carácter de él, lo que constituye un "juego" que el director, reconoció Lecchi, elige cuando decide contar una historia, a lo que se suma la búsqueda de referentes para el personaje de Pérez, entre los que figuran nombres como Buster Keaton.
El objetivo radicaba, según el director, en no crear personajes repetidos y conocidos ya en Hollywood y en no magnificar las características del papel que interpreta Grandinetti, quien no pudo visitar la Seminci debido a sus compromisos profesionales.
Quien sí acompañó a Lecchi fue Bredice, quien confesó que el "desencanto" y la "lección de soledad" de Romina le hicieron sentir atracción por el proyecto y aceptó la propuesta, por lo que interpreta, a su juicio, a una mujer que no lucha por ser otra cosa sino que acepta su soledad como una "lección de vida".
Grandinetti, uno de los más importantes actores de la escena argentina, es un intérprete de "riesgo" que se emociona y llora, que se implica en la trama, y eso es "precioso", según la actriz, quien aseguró que 'El Frasco' es una película "muy femenina" dado que, en ocasiones, las mujeres se sienten como "un perrito de la calle".
De "difícil" calificó además el camino recorrido en la interpretación de Romina, periodo en el que tuvo que buscar en su soledad, su vergüenza y sus "pudores" aunque, cuando finalizó el proyecto, pudo despojarse totalmente de ella para dar paso a otros proyectos, como un rodaje a las órdenes de Francis Ford Coppola.
Por último, el productor subrayó que el guión no tenía ninguna pretensión más que contar una historia, lo que a su juicio es "un valor".
LECCHI
Alberto Lecchi nació en Buenos Aires en 1964 y ha trabajado como ayudante de dirección en más de 40 películas de cineastas como Héctor Olivera, María Luisa Bemberg, Fernando Ayala y Carlos Saura, entre otros. Alcanzó notoriedad como guionista de las producciones de Adolfo Aristaráin 'Pasado perfecto' y 'Un lugar en el mundo'.
Se inició en la dirección con los cortometrajes 'Una pareja' y 'El sueño de Cecilia', y debutó en el largometraje en 1990 con 'Perdido por perdido'. Entre sus galardones se encuentra el Premio Gloria Lifetime Achievement a su trayectoria y en el año 2000 presentó 'Nueces para el amor' en la Sección Oficial de la 45 Semana.
En su filmografía figuran otras obras como 'El dedo en la llaga', 'Secretos compartidos' y 'Operación Fangio'.