El Teatro Real estrena este viernes una nueva producción de Turandot, de Bob Wilson, y se la dedica a Montserrat Caballé

Publicado 29/11/2018 18:26:30CET
Ensayo Turandot
EUROPA PRESS

MADRID, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Teatro Real estrena este viernes 30 de noviembre una nueva producción de Turandot, de Giacomo Puccini, a cargo del estadounidense Bob Wilson, que dedicará a la memoria de Montserrat Caballé, fallecida el pasado 6 de octubre.

El montaje, en coproducción con la Canadian Opera Company, el Teatro Nacional de Lituania y la Houston Grand Opera, se estrenará en Madrid antes de recalar en los demás teatros.

De este modo, la pieza, que el compositor italiano dejó inacabada, regresa 20 años después a la capital, ya que el Teatro Real la presentó en la primera temporada de la reinauguración, en 1998. En aquella ocasión se le brindaron las funciones al tenor aragonés Miguel Fleta, por el centenario de su nacimiento. Precisamente, fue Fleta el primero que interpretó al personaje de Calaf en el estreno mundial de la obra el 25 de abril de 1926 en La Scala de Milán

"ÓPERA DARK"

Este drama lírico en tres actos narra las visicitudes de una princesa china que obliga a sus pretendientes a resolver tres acertijos para poder desposarse con ella, bajo pena de muerte en caso de fallar. Supone, según el director musical, Nicola Luisotti, el nacimiento de un nuevo género, la "ópera dark".

Dos repartos se alternan en estas 18 representaciones encabezados por dos sopranos que debutan en el coliseo madrileño: la sueca Irene Theorin y la ucraniana Oksana Dyka. 'Turandot' cuenta con el patrocinio de Telefónica. Gregory Kunde, Roberto Aronica y Jae-Hyoueung Kim se alternan en el papel del príncipe desconocido, Calaf. Y las sopranos Yolanda Auyanet y Miren Urbieta-Vega se meten en la piel de la esclava Liù.

DISCULPAS PÚBLICAS DE PERDÓN

Para entender bien por qué Puccini decidió alejarse de sus finales felices, Luisotti considera imprescindible saber la historia de Doria Manfredi, una sirvienta del matrimonio Puccini que se suicidó quince años antes de idear esta ópera.

La muchacha tomó esta decisión después de que la esposa del compositor la difamara asegurando que era prostituta y se acostaba con su marido. Tardó cinco días en morir por el veneno que ingirió y que le provocó dolores insoportables, y el médico dictó que había muerto virgen. La investigación policial desencadenó en la detención de la esposa de Puccini por incitación al suicidio, algo que quedó en nada por la suma de dinero que el artista dio a la familia Manfredi.

"Turandot es un cambio respecto a óperas anteriores --explicó el director musical durante la presentación de la obra--. Escoge matar a Liù. Decide que haga el sacrificio máximo, quitarse la vida".

PETICIÓN PÚBLICA DE PERDÓN

A la pregunta de por qué lo hace, Luisotti contrapone la historia de Manfredi. "Quince años después, Puccini no puede con el recuerdo de esta muerte. Cuando tiene cáncer de garganta y tienen que ir a tratarse a Bruselas decide cambiar el final. Los últimos versos son las palabras de justificación, una petición pública de perdón por este acontecimiento", comentó. Una virtud que suma a los "admirados" cambios de orquestación y la musicalidad de la pieza.

Así, Puccini falleció en Bruselas en 1924, sin concluir el tercer acto. Franco Alfano se encargó de concluir la partitura partiendo de los esbozos y notas dejados por su maestro y bajo la atenta supervisión de Arturo Toscanini, quien dirigió el estreno póstumo de la ópera en La Scala de Milán, en 1926, en una célebre representación en la que el director italiano cortó abruptamente la interpretación --después del adagio que entona el coro tras la muerte de Liù-- y se dirigió al público diciendo: 'Qui il Maestro finí' (Aquí terminó el maestro).

Ahora, Wilson utiliza siluetas a contraluz, máscaras y movimientos casi rituales para contar la leyenda de la sanguinaria princesa china, enmarcada en su espacio escenográfico 'natural', que entronca directamente con el milenario teatro de sombras oriental.

El director escénico prefiere dejar espacio al público sin decir a los cantantes o actores qué deben decir o pensar, confiando en el texto y la música y dejando esa distancia a la reflexión.

Es la primera vez que se enfrenta a 'Turadot' y la hace emocionado, según desveló en la presentación, por el homenaje a Caballé, una mujer cuyo encuentro "le cambio totalmente la vida". Fue, según rememoró, hace muchos años en La Scala y cuando la artista le preguntó si estaba seguro de querer trabajar con él por su tamaño, éste le respondió que "desde luego que sí" para añadir que por las noches "siempre que bebía wiski y fumaba porros" escuchaba su música".

"Se nos rompió el corazón porque siempre había en ella la imagen de una niña pequeña, incluso cuando hacía de Salomé con una cabeza en la mano --relató--. Nos gustaría dedicar esta representación a su recuerdo y memoria". Wilson también relató cómo, cuando el director musical pedía más de ella, Caballé respondía 'No' y explicaba que siempre ofrecía el 70 por ciento de lo que podía dar para dejar ese espacio al público.

Según han recordado a Europa Press desde el Teatro Real, Montserrat Caballé es un "gran referente" en su historia desde que fuera sala de conciertos, con actuaciones memorables de compositores como Vivaldi, Granados o Bellini. En esta última etapa del Real, después de su reinauguración, Montserrat Caballé ha ofrecido un concierto el 2 de julio de 1998 y ha protagonizado dos funciones de la ópera 'Cléopàtre', de Jules Massenet, en versión de concierto, en diciembre de 2004.

Ahora, el coliseo madrileño quiere homenajear a la artista con esta nueva versión de 'Turandot', en la que Caballé interpretó tanto a la princesa china como a la esclava Liù, y que para Wilson es un "cuento de hadas" un poco "extraño", ajeno al mundo real, en el que el público puede identificarse con tres personajes extranjeros en un enclave que no es el suyo y con grandes ansias de poder.

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