Begoña Valderrama: "Para enfrentarte al cáncer la clave está en el equipo"

Lorena (1ª por la izda) junto a sus compañeras del Reto Vida Annapurna Bike 2018
TREX EXPLORING
Publicado 19/10/2018 11:17:46CET

MADRID, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

Begoña Valderrama es una de las cinco expedicionarias que participarán en el Reto Pelayo Vida Annapurna Bike 2018, en el que recorrerán 300 kilómetros en bicicleta a una altura de más de
4.300, y que como sus otras cuatro compañeras (Lorena, Noelia, Cecilia y Gemma) ha sufrido y superado el cáncer de mama, una enfermedad que le ha convertido "en alguien muy fuerte, en una 'Super Woman'", porque ese fue "el verdadero reto".

"El cáncer te convierte en alguien muy fuerte, en una 'Super Woman', parece que puedes con todo lo que quieras hacer, la clave está en el equipo", confesó Begoña Valderrama en una entrevista para Europa Press con motivo del 'Día Mundial contra el cáncer de mama' que se celebra este viernes.

Comparándolo con el desafío que tendrán que afrontar en el valle nepalí, no duda en que la enfermedad "es el verdadero reto, un desafío que te obliga a luchar". Pero, tanto en este reto como para enfrentarte a esta enfermedad, lo importante es "rodearte de un equipo, igual que con los médicos, la familia, los amigos", para que el éxito esté "asegurado".

"Hace seis meses no las conocía de nada y ahora son mis hermanas. Me han enseñado mucho, cada una tenemos detrás una historia y a veces las escucho y digo: '¡No tengo derecho a quejarme!'. Están siendo todo cosas buenas y positivas", afirmó Begoña, de 45 años y residente en Las Rozas, sobre sus ahora inseparables compañeras de aventura.

Para ella, fue muy fácil presentarse a un reto que siempre pensó que "estaba diseñado" para ella después de habérselo escuchado "a unos amigos", por lo que facilitó su candidatura y fue pasando los pasos y las selecciones necesarios hasta llegar aquí. "Todos me apoyaron un
montón, aunque mi madre al principio me decía: 'Pero ese reto, ¿en qué consiste?' Mi madre es muy deportista, muy aventurera y me decía: 'Me va a hacer la misma ilusión que te cojan o no'. Pero ahora está muy ilusionada", aseguró.

"ME CONVENCÍ DE QUE NO TENÍA CÁNCER, PERO ESA PALABRA CAE COMO UNA LOSA"

Y el deporte fue clave en el tratamiento de Begoña. De hecho, a los tres años la "pusieron a esquiar" y su padre, "súper deportista" les descubrió el windsurf y el tenis. "Para mí el deporte es vital, ayuda a curarse física y mentalmente. Te ayuda a superar efectos secundarios
de la medicación, hay dolores articulares que gracias a él consigues paliar y luego te produce un estado de felicidad. La famosa liberación de endorfinas, es muy satisfactorio", añadió.

"Había estado preparándome mucho mentalmente para el día que me dijeron que tenía cáncer y para intentar estar más tranquila. Llegué a estar convencida de que no lo tenía y cuando la doctora abrió el sobre dije: 'Vaya'. La palabra cáncer pesó como una tonelada y cae como una losa. Eso fue un 15 de octubre y el 19 era el día contra el cáncer de
mama. Esos cuatro días estaba perdida, pero elegí. Esto puede ser un problema que fastidie y amargue la vida o puede ser una oportunidad de cambiarla para vivir donde quiero vivir y ser quien quiero ser", recordó visiblemente emocionada.

En esos momento tan duros "el optimismo y el humor" fueron claves, y ahora, para demostrarse que lo ha superado, está "camino de hacer este reto", donde recalca el orgullo de las cinco por "ser la representantes de tantas mujeres" que no han sido seleccionadas y no realizarán el desafío.

Para el desafío, aunque Begoña, responsable de un servicio de coaching tecnológico para mayores, es deportista, el entrenamiento es específico y especial, por lo que contarán con la ayuda de un director deportivo, Miguel Silvestre, que les ha ido "pautando los entrenamientos" y lo que deben ir haciendo. Así, han hecho "rutas de más de 100 kilómetros, dos seguidas, ahora subida continua y constante con un desnivel de 10.000 metros", siempre todo enfocado en el reto en Nepal.

"Es increíble todo lo que se puede conseguir, porque nosotras somos anónimas, no somos nadie. Representamos a muchas mujeres y el propósito principal es conseguir que ellas piensen 'Si ellas pueden, yo también podré'. A mí me hubiera encantado verlo, cuando yo estaba en mi proceso de cáncer me hubiera encantado ver todo esto. Yo esto no lo conocí y no
pude decir 'Ostras, yo quiero estar ahí, quiero ser una de ellas', finalizó Begoña, que en menos de un mes estará montada en una bicicleta de montaña recorriendo las ciudades de Pokhara y Lo Manthang, capital del reino prohibido de Mustang.