El exciclista español Miguel Indurain - EUROPA PRESS - Archivo
MADRID, 5 May. (EUROPA PRESS) -
Son varios los ciclistas que han conseguido el complicado doblete Giro de Italia-Tour de Francia en el mismo año, tanto antaño como en la época más moderna. El belga Eddy Merckx, el 'Caníbal', lo consiguió en tres ocasiones (1970, 1972 y 1974), todo un récord, pero nadie ha logrado hacerlo en dos temporadas consecutivos como lo hizo el navarro Miguel Indurain.
El de Villava convirtió los veranos de 1991 a 1995 en suyos, gracias a sus cinco triunfos seguidos en el Tour de Francia que le encumbraron entre los mejores de la historia. Además, mientras que la Vuelta a España se le resistió, en dos primaveras hizo vibrar a los aficionados en el siempre exigente Giro de Italia, carrera que conquistó en dos ocasiones, en 1992 y 1993, pese a estar muy cerca en tiempo de la 'Grande Boucle'.
Si bien Indurain siempre conoció de primera mano la ronda francesa de cara a poder ganarla algún día, no sucedió lo mismo con la 'corsa rosa', que únicamente corrió en tres años, 1992, 1993 y 1994, y en todas las ocasiones estuvo en el podio. Su debut se produjo en el año olímpico de Barcelona, ya con un Tour, el de 1991, en su palmarés, y como uno de los grandes favoritos al triunfo, con la incógnita de si el español economizaría esfuerzos pensando en el verano.
El navarro tendría como principales rivales a los corredores locales, personificados principalmente en Claudio Chiapucci, uno de los que más 'guerra' intentaba darle en el Tour. Sin embargo, tras la segunda etapa, ya se había enfundado la 'maglia rosa' justo antes de una crono de 38 kilómetros, su gran especialidad y donde ya comenzó a marcar diferencias en un liderato que mantendría sin problemas hasta el final de Milan.
El ciclista del Banesto sólo ganó dos etapas, las dos contrarrelojes, pero ni los Dolomitas ni los siempre duros puertos italianos le hicieron flaquear, imponiéndose a Chiapucci por más de cinco minutos y convertirse en el primer ciclista nacional en ganar la 'grande' italiana.
Este triunfo le llegó un 14 de junio y apenas tres semanas después, Indurain estaba en la línea de salida de San Sebastián para defender su corona en el Tour de Francia ante una mucha más amplia nómina de aspirantes a su trono. El pupilo de José Miguel Echávarri ganó el pequeño prólogo de 8 kilómetros para vestirse de amarillo cerca de casa, pero luego cedió la presión de la prenda que no volvió a ponerse hasta la decimotercera etapa, con final en Sestriere.
Allí se exhibió con una sensacional victoria el 'Diablo' Chiapucci, escapado desde el kilómetro 28 de los 254 totales. Indurain intentó 'cazarle', pero no lo logró y aunque cedió 1:45, cogió el mando con una buena ventaja sobre el italiano (2:22) gracias a su victoria en la crono larga de días antes de Luxemburgo. El de Villava ya no dejó más margen de maniobra a su rival y sentenció su segundo triunfo en la otra contrarreloj larga de la antepenúltima etapa. Chiapucci se quedó a más de cuatro minutos en los Campos Eliseos.
UGRUMOV LE AMENAZA EN EL GIRO'93
Visto que la planificación había funcionado, Echavarri diseñó lo mismo para su 'joya' para 1993, donde debería defender sus victorias en Giro y Tour y optar a un doblete consecutivo inédito en la historia del ciclismo mundial. La 'legión' italiana, comandada por Chiapucci, soñaba con batirle por fin en casa, pero Indurain tampoco dio demasiadas opciones a los 'tifosi'.
Como solía ser habitual, cogió el liderato tras la primera contrarreloj, no excesivamente larga (28 kms) y ya en la décima etapa, pero lo cedió al día siguiente al local Bruno Leali. Poco después, la 'maglia rosa' volvía a estar en su poder, pero esta vez le puso más suspense porque se encontró con la resistencia de un invitado inesperado como Piotr Ugrumov.
El bravo corredor letón mantuvo sus opciones hasta el final, sobreviviendo a la cronoescalada a Sestriere y llegando a poner contra las cuerdas al navarro al día siguiente en el Santuario de Oropa. El campeón aguantó y terminó ganando su segundo Giro por apenas un minuto sobre Ugrumov.
Pero toda esta exigencia no le terminó por pasar factura al ciclista español en su asalto a su tercer Tour de Francia consecutivo. Otra vez aprovechó el prólogo para ponerse líder de inicio, y tras perderlo, una vez más su carácter casi imbatible en las contrarrelojes le puso al frente de la general tras imponerse en los 59 kilómetros con salida y llegada en Lac de Madine de la novena etapa.
El entonces doble ganador de la 'Grande Boucle' ya no soltaría la preciada prenda, pese a la amenaza del suizo Tony Rominger. El ciclista del CLAS-Cajastur fue el que más lo intentó en los Alpes, pero sus dos victorias consecutivas estuvieron acompañadas por la sombra del navarro que no le concedió nada. En los Pirineos, el gran dominador de aquellos años en la Vuelta, tampoco pudo inquietar al líder, pese a que fue capaz de destronarle en la crono de la penúltima etapa para acabar, sin embargo, a casi cinco minutos.
Indurain cerraría ese gran año con una plata en la prueba de carretera del Mundial de Ciclismo, conquistado por Lance Armstrong, y en 1994 ya no podría repetir. El ruso Evgeny Berzin y el italiano Marco Pantani le hicieron que se 'conformase' con el tercer puesto en el Giro, pero en el Tour volvió a ser imparable y consiguió su cuarto triunfo. Ya no volvería más a la 'corsa rosa'.