Archivo - Logo de la FIA en el GP de Australia 2026. - FLORENT GOODEN / DPPI Media / AFP7 / Europa Press
SINGAPUR, 8 Oct. (PA Media/dpa/EP) -
Los monoplazas de Fórmula 1 recibirán una actualización de software con el fin de evitar que se repitan las caóticas escenas vividas en Malasia, donde los pilotos se vieron prácticamente incapaces de poner en marcha sus vehículos en condiciones de lluvia.
El Gran Premio de Baréin, celebrado en el Circuito Internacional de Sepang, en Malasia, se vio empañado por la suspensión de la salida el domingo después de que varios pilotos, entre ellos Max Verstappen (Red Bull) y Lewis Hamilton (Ferrari), sufrieran fallos técnicos -directamente relacionados con la polémica distribución al 50-50 entre la potencia del motor de combustión y la de la batería- durante la vuelta de formación.
Finalmente, la parrilla regresó a duras penas al 'pit-lane' y la carrera se puso en marcha tras un retraso de 53 minutos. Más tarde se supo que hubo que descargar un nuevo software en los monoplazas.
Tras comprometerse a llevar a cabo una investigación exhaustiva, la FIA reveló que la culpa fue de un "error de software" y que tiene previsto realizar actualizaciones en las próximas carreras en caso de que se den condiciones similares.
"La revisión concluyó que algunos monoplazas que circulaban a bajas revoluciones del motor en determinados sectores del circuito, donde se aplicaba una reducción de potencia de 250 kW, experimentaron una pérdida de potencia superior a la prevista inicialmente y que no pudo recuperarse en dichos sectores", rezó un comunicado del organismo, antes del GP de Singapur de este fin de semana.
Por ello, "la configuración establecida para la carrera de Sepang se restablecerá para Singapur en caso de que se prevean condiciones meteorológicas similares". "Además, se lanzará una nueva actualización del software para condiciones de lluvia de cara al Gran Premio de Estados Unidos, el 25 de octubre", avanzó la FIA.
Tras lo ocurrido en Sepang, Hamilton y Verstappen compararon sus problemas con la carrera de Lego de Silverstone, mientras que George Russell (Mercedes), afirmó que "no parecía muy propio de la F1". Carlos Sainz (Williams) fue más crítico y defendió la F1 "tiene que hacer un profundo examen de conciencia y analizar" cómo se llegó a esta situación.
"Está claro que el reglamento es extremadamente complicado para los pilotos, para los equipos, para las unidades de potencia y para los fabricantes. ¿Quién decidió hace cinco años que este era el camino a seguir?", dijo.