MADRID 26 May. (EUROPA PRESS) -
El exfutbolista brasileño Edson Arantes do Nascimento, 'Pelé', desea que "nadie repita" lo que hizo el uruguayo Alcides Ghiggia en el famoso 'Maracanazo' del Mundial de 1950 celebrado en Brasil, que se prepara para sí hacer valer esta vez su condición de anfitrión, aunque recuerda que el "fútbol es una caja de sorpresas y no siempre gana el mejor".
"Lo lamento, pero ojalá nadie repita lo de Ghiggia en 1950. Lo que todos esperamos es que Brasil haga una buena Copa Mundial, llegue a la final y, de ser posible, se quede con el título. No quiero recordar lo que pasó en 1950", señala Pelé en una entrevista a 'fifa.com'.
Por ello, quiere "confiar y creer en que la victoria es posible", pero advierte que nunca se sabe. "El fútbol es una caja de sorpresas y no siempre gana el mejor. En 1982, por ejemplo, Brasil tenía el mejor equipo, pero perdimos con Italia y quedamos eliminados. No quiero pensar cuál será la situación de los partidos en Brasil. Sólo quiero pensar en positivo, que Brasil va a ganar la Copa. Eso quiero creer", asevera.
Pelé asegura que tiene "muy buenos recuerdos futbolísticos", pero que "el primero de todos" es del famoso 'Maracanazo'. "Por primera vez vi a mi padre llorar y fue por esa derrota. Pero Dios se comportó muy bien conmigo, porque ocho años más tarde estuve en Suecia y gané el título. Jugué cuatro Copas Mundiales y gané tres, incluyendo la última en 1970. Podría decir que Dios me devolvió todo", comenta.
"Recuerdo que había mucho movimiento, mucha gente, aunque más tarde un silencio absoluto se apoderó de todo. Entramos a casa a preguntar qué había pasado. Mi padre estaba llorando y me comunicó que habíamos perdido. Recuerdo que, en broma, le dije: 'No llores papá, voy a ganar el Mundial para ti'. Lo dije por decirlo simplemente, pero ocho años más tarde fui convocado para la selección y ganamos el título", añade al respecto.
El astro brasileño no olvida que aquél día vio mucha "gente deprimida, tanto llanto" y que sin duda el recuerdo "es de tristeza absoluta". "Si pudiera elegir, pediría a Dios que me dejara nacer antes para ayudar a Brasil y que ello no ocurra", afirma.
Sobre sus participaciones mundialistas, recalcó que "fue una sorpresa para todos" su convocatoria para ir al de Suecia en 1958. "Todos me preguntan si fue difícil jugar un Mundial con 17 años, pero juro que en aquel entonces, yo sólo quería estar en el equipo. Fue como un sueño porque, si bien ganamos, yo no tenía ninguna responsabilidad", subraya.
"En 1970 estaba en mi mejor nivel. Teníamos un gran equipo, fue la última que disputé, pero si comparamos la primera, en la que no tenía experiencia, tengo que decir que la de México fue la más difícil. Teníamos un gran equipo y todos esperaban que ganáramos. Eso me hacía temblar, estaba muy nervioso y con mucha presión. La gente quizás no lo recuerda, pero la situación política brasileña no era buena, y sentíamos que teníamos que ser campeones. Eso marcó la diferencia", prosigue al respecto.