Archivo - Aitana Bonmatí en un partido de la Liga de Campeones Femenina 2025/26 contra el Bayern de Múnich - Javier Borrego / AFP7 / Europa Press - Archivo
BARCELONA, 21 May. (EUROPA PRESS) -
La jugadora del Barça Femení Aitana Bonmatí llega a la final de la Liga de Campeones Femenina de este sábado, que disputan el equipo blaugrana y el OL Lyonnes francés (a las 18.00 horas en el Ullevaal Stadion de Oslo), con la incertidumbre de no tener un puesto fijo en el once inicial pero con la voluntad de volver a ser decisiva para su equipo.
En una campaña marcada por una grave lesión en el peroné y en una edición de la 'Champions' en la que no ha podido todavía ni marcar ni dar una asistencia, la tres veces Balón de Oro quiere reivindicar que ha sido decisiva en las tres finales conquistadas por el equipo 'culer' y quiere volver a serlo, también, en la capital noruega.
Acostumbrada a gobernar partidos, marcar diferencias y coleccionar reconocimientos, la centrocampista de Sant Pere de Ribes afronta esta final desde un escenario completamente distinto al habitual. La fractura en el peroné izquierdo sufrida a finales de noviembre durante un entrenamiento con la selección española frenó en seco una temporada que había arrancado a gran nivel y dejó al Barça sin su gran referencia futbolística durante cinco meses, justo en el tramo decisivo del curso.
Mientras Aitana se recuperaba y volvía poco a poco a sentirse futbolista, el Barça siguió creciendo. Pere Romeu encontró nuevas respuestas en el centro del campo, con la irrupción de Clara Serrajordi y el crecimiento de Vicky López, también con el renacer de 'La Reina' Alexia Putellas, y el equipo blaugrana alcanzó otra final continental sin necesidad de depender de su gran estrella.
En esta Liga de Campeones, Aitana apenas ha podido disputar 5 partidos y suma únicamente 360 minutos, todos ellos lejos de la influencia total a la que acostumbraba en Europa. Su reaparición llegó en la vuelta de semifinales contra el Bayern de Múnich, cuando entró en el minuto 68 entre una gran ovación precisamente por Serrajordi, símbolo también de cómo el equipo ha aprendido a sobrevivir sin ella.
Pese a ello, cada vez que aparece Aitana el contexto cambia. En la final de la Copa de la Reina contra el Atlético de Madrid, Romeu volvió a darle minutos en el tramo final de un partido ya encaminado y la afición respondió con una ovación especial a la dorsal '14'. Fueron apenas unos minutos más en ese proceso de recuperación competitiva que todavía parece lejos de completarse, pero suficientes para recordar el peso emocional que tiene dentro de un equipo que persigue en Oslo su cuarta 'Champions' y una nueva temporada perfecta.
Porque pocas futbolistas han sido tan determinantes en las noches grandes recientes del Barça Femení. En Gotemburgo, en 2021, cuando las blaugranas conquistaron la primera Liga de Campeones de su historia con un histórico 4-0 al Chelsea, Aitana marcó el 0-3 antes del descanso y fue elegida MVP de la final. Aquella noche terminó de convertir en realidad el proyecto europeo del Barça y confirmó definitivamente a una centrocampista que había llegado años antes a la cantera haciendo largos trayectos en transporte público junto a su padre para poder entrenar.
Dos años después volvió a ser protagonista en Eindhoven. El Wolfsburgo ganaba 0-2 al descanso y amenazaba con otra decepción europea, pero el Barça despertó desde el fútbol de sus centrocampistas y Aitana fue una de las jugadoras que cambió el ritmo emocional de la final. Rozó el gol varias veces, lideró la reacción desde la personalidad y participó en la acción del 2-2 con un centro bombeado que Patri Guijarro convirtió en el empate que cambió la historia del partido.
Y en Bilbao, hace apenas dos años, fue directamente quien derribó al gigante. El OL Lyonnes seguía siendo la gran bestia negra blaugrana y Aitana apareció para abrir el marcador en San Mamés con una de esas acciones tan suyas, recibiendo al espacio, caracoleando dentro del área y encontrando el hueco para superar a Christiane Endler. El Barça acabó ganando por 2-0, levantó su tercera 'Champions' y la catalana volvió a ser elegida mejor jugadora de la final, igual que en 2021.
Ahora, en Oslo, la historia es distinta. No llega como la líder indiscutible ni como el motor competitivo de otras temporadas, y ni siquiera parece garantizado su sitio en el once inicial. Pero Aitana Bonmatí ya ha demostrado demasiadas veces que las grandes finales son también su territorio. Y en un equipo que persigue seguir dominando Europa, su simple presencia, la de toda una tres veces Balón de Oro, vuelve a ser una amenaza para cualquier rival.