Fútbol/Copa.- (Cro) El Real Madrid derrota al Athletic de Bilbao (4-0) en un partido con más goles que fútbol

Actualizado 13/01/2006 0:19:21 CET

Los blancos, con un Robinho goleador, no encontraron oposición

MADRID, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Real Madrid estará mañana en el bombo para el sorteo de cuartos de final de la Copa del Rey tras vencer (4-0) a un flojo e inofensivo Athletic de Bilbao en un partido trabado que destacó más por sus goles que por su fútbol.

El equipo de Juan Ramón López Caro, con muchos suplentes en su 'once', fue netamente superior al cuadro de Javier Clemente, pero sólo mejoraron ligeramente en la segunda mitad, en la que Sergio Ramos, Soldado y Robinho abortaron cualquier amago de reacción rojiblanca a base de goles.

El cuadro local disputó una primera media hora de encuentro en la línea de enfrentamientos anteriores ante el Getafe o el Racing de Santander. Sin orden, sin movilidad y sin más recurso ofensivo que la afinada visión de juego de Guti y el ímpetu de David Beckham y Robinho.

El brasileño, si bien no desborda con la facilidad que se intuía en sus primeros días en Madrid, sí se ofrece y, mediante grandes dosis de insistencia, consigue crear situaciones de peligro, una cualidad que no se prodiga en el Bernabéu. Suya fue la acción que sirvió para adelantar a los blancos y, de paso, silenciar los inminentes pitos que el juego de su equipo comenzaba a provocar entre la afición.

ROBINHO ABRE EL MARCADOR TRAS UNA PARED CON GUTI.

Y lo hizo de la forma más sencilla posible, sin recurrir al regate innecesario y apoyándose en una gran pared con el mejor socio posible, Guti. Entre los dos fabricaron un gol que supo a premio excesivo para un encuentro de escasa calidad entre dos equipos en horas en depresión.

El Real Madrid no mejoró tras el tanto del mediapunta carioca, otra vez situado en la banda izquierda, pero sí contó con más ocasiones de sentenciar una eliminatoria en la que el Athletic no tuvo nada que decir. Se jugó todo a la carta de San Mamés y se plantó en el estadio madrileño sin intención de complicarle el pase a su rival.

Ni siquiera en la segunda parte, ya con Fernando Llorente en el césped, puso en aprieto alguno a Diego López, lo que favoreció que los blancos jugasen con una mayor comodidad. Aún así, apenas hubo juego.

Sergio Ramos anotó el segundo gol madridista al rematar con el pecho una falta botada por Beckham y el partido murió. Sólo quedaron detalles, como las constantes faltas de Gravesen, que mereció algo más que una cartulina amarilla, el empeño de Guti en crear algo distinto, la lesión de Míchel Salgado y el debut en el Santiago Bernabéu de un Cicinho muy participativo.

Para el recuerdo del aficionado sólo quedó el tercer gol blanco, obra del trabajador Soldado. Aprovechó un buen servicio de Raúl Bravo con la pierna derecha para efectuar un gran remate de cabeza a palo cambiado. Un broche de oro para un partido que no mereció tal premio.

El partido se cerró entre faltas de unos y otros, el gol postrero de Robinho, y el toque cómodo y lento del equipo de López Caro ante la ligera la oposición del conjunto vizcaíno, que hoy justificó su mala clasificación en la tabla de Liga y sumó su tercera derrota en los tres primeros partidos de 2006.