WEGGIS (SUIZA), 27 (EUROPA PRESS)
Los entrenamientos de la selección brasileña de fútbol verán incrementada su seguridad con un mayor número de guardias debido a la petición de los propios jugadores del conjunto carioca, tras la invasión de cinco aficionados que se produjo este viernes en el estadio de Weggis, construido especialmente para el equipo de Brasil.
A pesar del incidente, en el que tres hombres y dos mujeres saltaron al campo y corrieron hacia los jugadores, éstos no se mostraron preocupados, ya que tal y como señala el centrocampista de la Juventus Emerson "algo como esto no puede suceder, pero entendemos a los fans, y nosotros queremos también tener contacto con ellos".
En cuanto al "asalto cariñoso" de Ronaldinho por una aficionada brasileña llamada Sheila Soares, que le abrazó y con la que se tumbó en el suelo después de que Robinho continuara la broma y les tirara encima una colchoneta de entrenamiento, el punta del Barça indicó que "todo el mundo nos trata bien, pero de todas maneras estoy seguro de que se tomarán las medidas necesarias para que nada malo pueda ocurrrir".
Por otra parte, la selección 'canarinha' pasó la mayor parte del entrenamiento matutino de hoy trabajando en el gimnasio, mientras que en la segunda sesión preparatoria volvieron al campo de entrenamiento de Weggis, donde se ejercitaron durante una hora y media.
Con respecto al tema de la seguridad, también se incrementará en el centro donde trabajan los medios de comunicación después del robo de dos ordenadores portátiles y una cámara digital, además de otro robo en este caso de un camión con suministros promocionales de uno de los sponsors de Brasil.
El entrenador de la 'Seleçao' Carlos Alberto Parreira ha advertido de que los entrenamientos serán a puerta cerrada en el caso de que la preparación de su equipo se vea alterada por la histeria que les rodea, mientras que el jefe de la delegación brasileña ha garantizado que la selección 'canarinha' no trasladará su lugar de entrenamiento.