Actualizado 07/06/2007 01:11 CET

Un pobre versión de España se conforma con un 0-2 ante Liechtenstein

VADUZ (LIECHTENSTEIN), 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

La selección española se impuso a Liechtenstein por 0-2 con goles del valencianista David Villa en los primeros 15 minutos de partido, tras los que los de Luis Aragonés se echaron a dormir y ofrecieron una pobre imagen marcada por el desacierto en los metros finales, a pesar de su dominio.

El combinado nacional dio síntomas de conformidad cuando logró el segundo gol y se olvidó de la importancia del 'gol-average'. Lo positivo, los tres puntos que sitúan a España como segunda clasificada y lo negativo, más de lo mismo, una historia que vuelve a repetirse con cierta frecuencia.

Curiosamente, pronto encarriló España el trámite ante Liechtenstein porque cuando corría el minuto 7, Villa aprovechó un sensacional pase de Cesc, que se adueñó del medio del campo, para quebrar al meta local con una maestría sensacional en un mano a mano.

Desde el comienzo el dominio fue de la 'roja', que hoy vistió de blanco, y fue capaz de imprimir un buen ritmo al partido, sobre todo en los metros finales. La superioridad de los de Aragonés fue bastante manifiesta y así llegó el segundo tanto, casi de forma seguida.

Fue otra vez el delantero del Valencia y máximo artillero nacional de la Liga, que remató de chilena con su pierna derecha y puso el centro de Silva en el fondo de las mallas (min.14). A partir de ahí, todo cambió, España se relajó y los 30 minutos restantes de la primera parte sirvieron, solamente, para ver detalles aislados, casi todos a cargo de Iniesta.

Por su parte, Liechtenstein poco pudo hacer, en un partido donde demostró su escasa capacidad ofensiva y su debilidad en defensa. La cenicienta europea trató de sorprender a través de los contragolpes, pero nunca llegó a culminar alguno con éxito. Polverino fue el único que hizo la guerra por su lado y se erigió en protagonista del combinado centroeuropeo.

ESPAÑA VUELVE A ABURRIR

España, para desazón de su afición, volvió a ver una segunda parte calamitosa de su selección. Los de Aragonés no dieron sensación de querer ir a por más y estuvieron a merced de la débil Liechtenstein. La falta de ambición y la poca frescura que aportaron los hombres del banquillo fue el mejor síntoma de un enfermo, que tiene momentos de mejoría, pero sólo momentos.

La falta de tensión y la ausencia de motivación demuestran que España está aún muy lejos de ser una selección de garantías, que ilusione al aficionado y que conmueva a una afición que tiene la mente puesta en el final de Liga.

El partido no tuvo mucho más y cada ocasión que España marró dio la impresión que dejaba escapar una bonita oportunidad para llevarse un holgado resultado del principado europeo. El espanyolista Luis García dejó escapar un claro remate a bocajarro y Sergio Ramos remató infinidad de balones de cabeza por encima del larguero.

Las ocasiones existieron, pero no el acierto. Así el osasunista Soldado erró otro uno contra uno y Villa, el goleador español, falló un penalti con el tiempo cumplido. El 'guaje' mandó el balón a la cruceta. No hubo tiempo para más. España cumplió con los tres puntos, pero nunca con el buen fútbol.