Publicado 26/09/2022 13:07

La industria del golf española rechaza la nueva normativa europea de regulación de fitosanitarios

Archivo - Celebración del 'Costa de Almería' Campeonato de España de Profesionales Senior de Golf
Archivo - Celebración del 'Costa de Almería' Campeonato de España de Profesionales Senior de Golf - DIPUTACIÓN DE ALMERÍA - Archivo


MADRID, 26 Sep. (EUROPA PRESS) -

Las principales entidades del sector del golf en España como la Real Federación Española (RFEG), la Asociación Española de (AECG), la Asociación Española de GreenKeepers (AEDG), la de Gerentes (AEGG) y la Asociación de Profesionales de Golf (PGA.E) han expresado su rechazo al borrador del reglamento europeo sobre el uso sostenible de productos para la protección de las plantas, así como la prohibición de la utilización de productos fitosanitarios químicos.

Para estas organizaciones los céspedes deportivos, y especialmente los campos de golf, son instalaciones cerradas al público, con control de acceso y normas de uso y comportamiento, que aleja la realidad de su gestión a la de otras áreas verdes deportivas y de ocio y disfrute.

A su juicio, estos espacios constituyen ecosistemas propios, aportando un hábitat estable y tranquilo para plantas y animales. En estos ambientes también proliferan otros organismos como insectos, hongos o parásitos que pueden llegar a constituirse en plagas para las personas o para el césped.

Para el mantenimiento de estos espacios en el equilibrio necesario que requiere cualquier ecosistema, los Campos de Golf y sus técnicos aplican un amplio abanico de herramientas constitutivas del denominado Control Integral de Plagas.

Este Control Integral de Plagas incluye todas las labores culturales que se realizan en los Campos de Golf y pretende el manejo de céspedes y hábitat fuertes para que las plagas potenciales no sobrepasen los umbrales de tolerancia establecidos.

Sin embargo, en ocasiones, y tal y como ocurre con otros patógenos a nivel humano, se producen desequilibrios o amenazas que las labores normales y los ajustes que se realizan sobre ellas no son capaces de mitigar, debiéndose recurrir a herramientas de control biológico, a bioestimulantes y, en último recurso, a control fitosanitario.

Recuerdan que el uso de estas sustancias de último recurso está legislado a nivel europeo y que la legislación es "muy restrictiva" en España y obliga a llevar un control minucioso de los productos que se aplican, dónde se aplican y por qué.

Dentro de la agenda 2030, y el objetivo de reducción del uso de productos fitosanitarios, la Unión Europea ha elaborado una propuesta de Reglamento aplicable a todos los ámbitos en la que se definen los terrenos deportivos como "Zonas Sensibles", y en ellas se prohíbe expresamente la utilización de Productos Fitosanitarios Químicos, así como los de origen biológico, incluso los de bajo riesgo.

Esta prohibición imposibilitaría, según las organizaciones de la induistria del golf, la existencia de campos en el sur de Europa dadas las diferencias climáticas con el resto de los países, la mayor amenaza de plagas y la falta de latencia invernal, afectando a otros deportes tales como fútbol profesional, hípica o croquet.

Los terrenos se llenarían de mala hierba anuales imposibles de controlar que por su propia naturaleza se perderían con la entrada del invierno y verano, provocando falta de cobertura y la pérdida progresiva del césped.

Los nematodos, insectos y, sobre todo, enfermedades fúngicas serían incontrolables y mayoritarias haciendo imposible la comercialización de las instalaciones, así como la celebración de pruebas profesionales en las mismas.

LA JUGABILIDAD DE LOS CAMPOS DE GOLF

Desde el punto de vista de la práctica del deporte del golf, la aplicación de este reglamento generaría muchos problemas en la jugabilidad de los campos, ya que se generarían zonas que perderían densidad y se quedarían en tierra, en el bote de la bola se llenaría de barro y en green no se conseguiría una rodadura homogénea.

La tecnificación de la práctica de este deporte y el nivel de exigencia de los propios jugadores tanto nacionales como internacionales, ha llevado a los campos de golf españoles, con independencia de su modelo de negocio comercial o social, a un mantenimiento superior que hace que el destino de España se diferencie frente al resto por su alto valor añadido y la excelencia de sus campos. La entrada en vigor del reglamento en discusión supondría una pérdida "irreparable" en la imagen del destino.

LA INDUSTRIA DEL GOLF EN ESPAÑA COMO MOTOR TURÍSTICO

El sector del golf se vería gravemente afectado y se pondría en riesgo una industria que se presenta como un motor turístico para España y como primer destino mundial, según un estudio elaborado por el Instituto de Empresa University (IE) en colaboración con la AECG y la RFEG.

Según dicho estudio, el sector atrae al año a 1.195.000 turistas extranjeros, el 98,6% de los mismos procedentes de Europa. Estos turistas gastan en España, excluyendo el gasto en los campos de golf, alrededor de 4.640 millones de euros al año.

En general, el sector del golf tiene un impacto directo en la economía de alrededor de 5.418 millones de euros anuales, (777 millones de facturación de los campos de golf y 4.640 millones del gasto del turista de golf) que se elevan a 12.769 (1.585 millones de los campos y 11.183 millones del gasto del turista de golf) si tenemos en cuenta los efectos indirectos e inducidos.

En términos de empleo, de manera directa, indirecta o inducida, el sector del golf genera 121.393 empleos anuales. El empleo que genera directamente el golf se puede considerar de más calidad que el empleo medio en España. El 95,5% de los asalariados empleados por las sociedades que gestionan los campos de golf son contratos indefinidos y el 94,1% son empleos a jornada completa.