Fabio Quartararo, último piloto de la parrilla de MotoGP en operarse por el síndrome compartimental - GIGI SOLDANO / DPPI Media / AFP7 / Europa Press
MADRID, 15 May. (EUROPA PRESS) -
Todos aquellos que sean seguidores del Mundial de Motociclismo habrán escuchado con frecuencia que un piloto ha tenido que pasar por el quirófano por culpa del síndrome compartimental, la lesión más común en la parrilla de la categoría de MotoGP y de la que pocos se suelen librar.
De hecho, pese a que apenas llevamos dos meses de temporada en el campeonato, hasta el momento han tenido que pasar por el quirófano por esta dolencia Fabio Quartararo (Yamaha), Jack Miller (Ducati) y los españoles Aleix Espargaró (Aprilia) e Iker Lecuona (KTM).
¿Pero en qué consiste este problema? El síndrome compartimental es un aumento temporal de la presión dentro de una celda anatómica, formada por grupos musculares y las fascias que los recubren, algo habitual en el mundo del deporte en las piernas de los maratonianos y en los antebrazos de los pilotos y que tiene fácil solución, aunque, por ejemplo, también acabó con la carrera deportiva del estadounidense Freddie Spencer en los 80.
"El síndrome compartimental se produce porque los esfuerzos musculares repetitivos de alta intensidad precisan de un mecanismo eléctrico de contracción-relajación muscular controlado por un enzima denominada acetilcolina", explica Xavier Mir, director de la Unidad de Cirugía de la Mano, Codo y Muñeca y Microcirugía del Hospital Universitario Dexeus, en unas declaraciones facilitadas por AMV Seguros.
El médico remarca que "este mecanismo se altera en determinadas circunstancias, dando lugar a la necesidad de un aumento del volumen por contracción muscular permanente". "Esto provoca que no sea posible porque las fascias que envuelven los músculos son muy rígidas y dan lugar a una compresión vasculonerviosa de la celda anatómica", añade.
Mir detalla que los síntomas más habituales son "antebrazos en permanente contracción, dolor y pérdida de fuerza en la mano, así como una disminución del tacto en los dedos", y que actualmente se hace un estudio comparativo entre dos resonancias nucleares magnéticas del antebrazo, una en reposo y otra después de hacer un esfuerzo parecido a su actividad deportiva, "para saber la localización y el grado de afectación muscular".
"En un principio, se intenta solucionar a través de métodos de fisioterapia y ergonómicos para mejorar el proceso. Si no funciona, se procede a una apertura de las fascias únicamente de los músculos afectados", subraya Mir.
Por su parte, el expiloto Álex Crivillé, recuerda que esta dolencia "siempre ha existido". "Cuando antes se te agarrotaban los brazos haciendo motocross, lo que hacías era parar, estirar y hacerte un masaje. También tratabas de cambiar el entrenamiento y hacer menos pesas", admite.
El campeón del mundo de 500cc en 1999 apunta que "los pilotos que tienen unas fibras en los brazos que se inflaman más o tienen una tendencia a que sus brazos se agarroten más son los que más sufren" y que lo positivo es que hoy en día la solución pasa por "una operación quirúrgica fácil", que consiste en que "te abren las fascias de los músculos afectados para que fluya mejor la sangre y se acabe ese hormigueo y ese agarrotamiento en los brazos".
"El síndrome compartimental siempre ha existido, lo que ocurre es que ahora los pilotos trabajan más el aspecto físico y las motos son más potentes. Afortunadamente, los fisioterapeutas hacen un gran trabajo y consiguen ablandar y estirar el brazo como medidas preventivas. EL último recurso es parar por el quirófano, pero en un plazo de 24-48 horas ya puedes empezar a hacer recuperación y en una semana vuelves a estar encima de la moto", sentencia el embajador de AMV.