Valeri Kharmalov - MELCHIOR DIGIACOMO
MADRID, 6 May. (EUROPA PRESS) -
En 1946 llegó a la Unión Soviética un nuevo deporte: hockey sobre hielo. Una superficie bien conocida en el país del 'general invierno' a la que añadieron el disco que dominaban los canadienses. La URSS era un país devastado por la II Guerra Mundial, con 20 millones de muertos, pese al sabor de la victoria que se encargó de exaltar el patriotismo de la superpotencia como forma de vida.
Los soviéticos jugaban a su hockey, el 'bandy', en campos grandes y con una pelota pequeña, pero no era un deporte internacional, ni mucho menos olímpico. Ir a los Juegos fue el 'puck' ganador que hizo que Stalin se interesara por el 'otro' hockey. El deporte como propaganda y escaparte para enseñar el éxito del sistema socialista. Su suerte fue encontrar al hombre que creó un equipo de leyenda.
EL PADRE DEL HOCKEY SOVIÉTICO: Anatoly Vladimirovich Tarasov recibió la orden de desarrollar el programa de hockey poco después de la Guerra. Por ello, creó la escuela del equipo del Ejército, el CSKA de Moscú, y puso la semilla para que la selección de la URSS entrara en la Federación Internacional (IIHF) en 1952.
Tarasov construyó la 'máquina roja', la hizo funcionar a la perfección y dejó un legado imparable: la URRS ganaría 22 Mundiales y siete Juegos Olímpicos. Su idea del hockey, su filosofía, surgió de la mezcla de muchas disciplinas y de una dedicación total. De ver el deporte como una expresión artística, bajo el juramento de entrega y de sacrificio por el equipo y por el país. Tarasov identificaba el talento, encontró y mucho, para después entrenar al máximo cuerpo y mente al servicio del bien común.
El entrenador enseñó el arte del pase como la esencia del juego colectivo y logró la sinfonía. El creador del estilo soviético, que buscaba los consejos del maestro del ajedrez Karpov, exigía técnica de patinaje, una danza creativa y una mente ágil. La película 'Leyenda n17' desvela su personalidad a través de la historia de uno de los mejores jugadores de la historia, Valeri Kharmalov.
EL PRIMER EJÉRCITO ROJO (1963-1976): Desde sus primeros partidos no oficiales, la selección nacional tuvo a Tarasov como cerebro, aunque no siempre en la foto, en compañía de Arkady Chernyshev. Las camisetas con el 'CCCP' se dieron a conocer en 1954, ganando el oro en su primer Mundial, y en 1956 con el título olímpico en Cortina d'Ampezzo, con victoria sobre Canadá. Vsevolod Bobrov era el jugador más destacado de aquella época aperitivo de lo que venía.
El Ejército Rojo de Tarasov ganó todo lo que jugó durante nueves años seguidos, del 63 al 72: nueve Campeonatos del Mundo y tres Olimpiadas. Vladimir Petrov, Boris Mikhailov y Valeri Kharlamov lideraron un equipo con difícil parangón con cualquier otro, en cualquier deporte. Los métodos del técnico, incomprendidos por muchos, dieron resultado con una incansable dedicación, desde las filas del CSKA, con el que ganó 18 títulos de liga, hasta el equipo nacional de casi los mismos jugadores.
En los Juegos de Sapporo 1972, el Partido Comunista pidió al técnico un empate contra Checoslovaquia, con el oro ya asegurado, para dejar la plata a un amigo de la URSS y no a Estados Unidos. Ni se le pasó por la cabeza a Tarasov. Fue su último capítulo en los entresijos de un equipo de militares y superiores al fin y al cabo, de desencuentros varios con más de un alto cargo o incluso Secretario General. Ahí comenzó su legado.
LOS CINCO RUSOS DEL GENERAL TIKHONOV: Fue otra época, con otro equipo histórico que se conocería como 'Los Cinco Rusos', y con la Guerra Fría trasladada al hielo. En el 72 fueron las míticas Summit Series, el desafío contra los jugadores profesionales de Canadá, con la NHL ausente por norma en las grandes citas. Una batalla tan grande como su historia, resumida en la victoria americana y el reconocimiento mundial a la calidad de Kharlamov y compañía.
Viktor Tikhonov heredó al mejor equipo del mundo en 1977 y en su disciplina militar le despojó de todo salvo del hockey para sumar otros ocho Mundiales y tres Juegos al palmarés. El documental 'Red Army' relata desde los propios protagonistas cómo la máquina siguió funcionando hasta que reventó junto con la URSS. El nuevo líder en la pista era Vyacheslav Fetisov y su sociedad con Alexey Kasatonov, Sergei Makarov, Vladimir Krutov y Igor Larionov fue aquel cinco intratable, protegido por Vladislav Tretiak en portería.
Con el golpe del 'Milagro sobre hielo', la derrota ante Estados Unidos en los Juegos de Lake Placid '80, el equipo fue aún más exprimido por Tikhonov. Once meses de concentración y entrenamiento despiadado devolvieron los éxitos, la coreografía con el 'puck' hasta el gol. Sin embargo, convertirse en máquina conllevaba el ser arrebatado de una libertad humana vital, un proceso que soportaron como el resto del país, hasta ser dueños de su destino.