BERLIN, 31 May. (EUROPA PRESS) -
Alemania se prepara para albergar el segundo Mundial de fútbol de su historia, tras el celebrado en 1974 y que arrancará el próximo 9 de junio en la ciudad de Múnich, con el debú de la selección anfitriona frente a Costa Rica en el recién inaugurado Allianz Arena, nueva sede del Bayern Múnich, y que pondrá a prueba la organización del país bávaro, así como sus infraestructuras.
Ubicada en el norte de Europa, al este de Francia y al oeste de Polonia, el país teutón es la principal potencia económica de la Unión Europea (UE), y el tercer mercado más importante del mundo. Además, cuenta con el producto nacional bruto (PNB) más alto de toda la UE, y es el país europeo con mayor número de habitantes, cerca de 83 millones de habitantes.
Alemania es líder en investigación y desarrollo de la UE, y ocupa el segundo lugar del mundo en exportaciones, solo superado por EE.UU. El 72 por ciento de estas exportaciones se quedan en terreno europeo, por lo que se convierte en el principal proveedor de comercio de Europa.
Su principal industria es la automovilística, que representa más del 50 por ciento de la producción de la toda la UE, y es la tercera más importante a escala mundial. Cinco de las diez empresas con mayor volumen de negocio en este campo tienen su sede en Alemania, entre las que destacan las casas Mecedes-Benz o Audi-Volskwagen.
UNA INVERSION DE 1.500 MILLONES.
Todo su potencial económico e industrial estará al servicio del Mundial durante el próximo mes de junio, con una inversión de alrededor 1.500 millones de euros consecuencia de la construcción de cinco nuevos estadios, de los 12 que se utilizarán para la cita deportiva.
Todos ellos cuentan con un aforo mínimo de 40.000 espectadores, y la mayor inversión se realizó en el estadio Allianz Arena, que se inauguró el 30 de mayo del 2005, y tuvo un coste de 340 millones de euros sufragados por el Bayern Múnich y el TSV 1860, principales conjuntos de la ciudad.
El Allianz Arena reemplazó al antiguo Estadio Olímpico, que fue la sede de la final del Mundial de 1974. Con la remodelación y construcción de estos estadios, Alemania se sitúa a la vanguardia del mundo, en las próximas décadas, en cuanto a infraestructuras para la práctica del fútbol.
BENEFICIOS ECONÓMICOS.
A pesar de la magnitud de la inversión, las autoridades alemanas prevén obtener un beneficio cercano a los diez mil millones de euros resultado de la incipiente demanda turística que vive el país por la repercusión del Mundial. En el anterior, celebrado en Corea y Japón, el país coreano cifró en más de tres mil millones de euros los beneficios obtenidos. Cifras que seguramente se vean incrementadas, según los pronósticos.
Gran parte de los beneficios que se obtendrán serán por los ingresos derivados de la publicidad y la televisión. Según un informe elaborado por la agencia de medios ZenithOptimedia en el Mundial de Alemania, por primera vez en la historia, se superará la barrera de los 800 millones de euros en inversión publicitaria.
La llegada del campeonato a Europa, uno de los cinco mercados publicitarios mas grandes del mundo, es un incentivo para las marcas. Además, los horarios de los partidos se adecúan a los horarios occidentales, por lo que es previsible que las audiencias superen los registros logrados hace cuatro años.
En el último Mundial las audiencias televisivas aumentaron, respecto al celebrado en 1998 en Francia, y se espera que las cuotas de 'share' en Alemania alcancen el 80 por ciento de la población mundial. Esta cifra, hoy día, solo es superada por los Juegos Olímpicos.
Alemania se presenta como un país industrializado, a la cabeza de Europa y del mundo en infraestructuras y servicios, por lo que no tendrá excesivos problemas en acoger a los miles de visitantes que se desplazarán a tierras bávaras a partir del mes de junio.