Larisa Latynina: "Echo de menos mi juventud, todo es posible cuando eres joven"

La exgimnasta rusa Larisa Latynina en la Galo de los Premios AS
DIARIO AS
Publicado 11/12/2018 16:52:42CET

"Entiendo muy bien a los deportistas que lloran en el podio", dice la mujer con más medallas olímpicas

MADRID, 11 Dic. (EUROPA PRESS) -

Larisa Latynina, la mujer más laureada a nivel olímpico con 18 medallas en gimnasia artística, un deporte que ha evolucionado "radicalmente", define, a sus 83 años, como "evento emocional" un podio, un himno o una medalla de oro para siempre "inolvidable", por los que ahora se le escapan lágrimas de empatía hacia un deportista que siente el impulso de "abrazar" incluso por televisión, recuerdo de una gloriosa juventud que echa de "menos".

"Mi juventud", esa es la respuesta, con sonrisa pero resignación, al ser preguntada por lo que echa de menos la mujer con más medallas olímpicas. Latynina tiene 18 metales en gimnasia, 9 de oro, cinco platas y cuatro bronces, ganados en tres Juegos: Melbourne '56, Roma '60 y Tokio '64. "Si eres joven, todo es posible, excelente", dice en una entrevista a Europa Press.

La mujer que casi 60 años después sigue siendo la dama de los Juegos, la más laureada de la historia, valora cómo hasta la II Guerra Mundial puede pasar "desapercibida" si eres joven y te dedicas a lo que te gusta. "En nuestra época nosotros vivíamos y disfrutábamos porque éramos jóvenes", confiesa.

"La escasez pasaba desapercibida porque nos dedicábamos a lo que amábamos, a lo que nos gustaba", explica la exgimnasta rusa, presente en Madrid para recoger este lunes el Premio Leyenda que le ha concedido en diario deportivo 'As'. Latynina habla en ruso y va con su yerno de traductor, y acompañada también de su hija Tatyana.

La nueve veces campeona olímpica está encandilada con el Cristo de Velázquez del Museo del Prado, es seguidora del tenis y de la española Garbiñe Muguruza en particular, se emociona al máximo con un podio y se enorgullece de la escuela que lleva su nombre en Obninsk. Además, recuerda bien la guerra, aunque no le gusta hablar de ella, e infunde aliento a las nuevas generaciones.

"Mi marido y yo somos fanáticos del tenis. Una de las escuelas más fuertes es la española. Sigo mucho y me gusta mucho Muguruza, aunque ha perdido algún partido últimamente, me gusta. Me gusta su forma de jugar, es una chica esbelta, alta, la sigo por el mundo", menciona como su mayor referencia al deporte español.

Cuando le hablas de su pasado y sus récords, Latynina habla de su escuela en Obninsk: "Tengo el honor de que hay una escuela de gimnasia, en la ciudad rusa de Obninsk, que lleva mi nombre. 1.300 niños y niñas se entrenan y es la escuela de la reserva olímpica de Rusia. Hay una competición internacional en la escuela que se llama la 'gaviota de oro', y gaviota en griego es Larisa".

RECUERDOS DE UNA LEYENDA

Son "muchas cosas" las que recuerda, pero tres en especial. "En 1958 logré ganar el Mundial de gimnasia y cinco meses más tarde apareció mi hija. Otra cosa que recuerdo es entregar el Máster del Deporte a Yuri Gagarin, el primer cosmonauta", comenta, antes de explayarse con la sensación única de estar en lo alto del podio.

"Algo que va a quedar para siempre en mi memoria y ahora todavía lo vivo, es cuando te levantas en el podio en el primer puesto, se levanta tu bandera y suena el himno de tu país. Eso es inolvidable. Entiendo muy bien a los deportistas que en ese momento lloran, lloran de emoción y alegría, me dan ganas de abrazarlos a través del televisor, viendo ese evento emocional", subraya.

La cara le cambia y la sonrisa que tenía durante toda la entrevista se cierra cuando se le pregunta por la II Guerra Mundial. "Me acuerdo muy bien, pero trato de no hablar de eso", confiesa, con un mensaje para una sociedad que se queja en exceso. "Quiero dirigirme a los jóvenes: valoren todo lo que la vida les trae, lo que la vida les otorga. En la vida ocurren cosas difíciles, si hay algo que incomoda déjenlo pasar, no guarden rencor, disfruten cada día", predica.

Por otro lado, Latynina habla de la evolución de su deporte, de Nadia Comaneci y del "orden" y la "disciplina". "La gimnasia ha evolucionado radicalmente. Cuando veo nuestra escuela recuerdo la sala de gimnasia donde yo practicaba. Viendo las cosas ahora me da un poco de pena que yo tuviera aquellas condiciones, pero eran las que habían y me gustaban", se ríe de nuevo. "Ahora hay colchonetas muy cómodas por todo el suelo y no las tienes que llevar tú de un lado a otro", añade.

Además, la dama de los Juegos explica su rol a finales de los años 60 y durante una década como coordinadora del equipo de su Federación. "Me nombraron entrenadora principal del equipo y tenía que coordinar el trabajo de los entrenadores", comenta.

En los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 irrumpió Comaneci, con sus 'dieces' y un talento que a los soviéticos les costó encajar. "Es importante que de tiempo en tiempo aparezcan nuevos talentos. Nadia lo hizo y los funcionarios del Ministerio me lo echaron en cara, no quisieron escuchar mis explicaciones de que gente con talento también nace en otros países", explica.

Después de "muchos años", la exgimnasta recibe con "sorpresa" cuando le piden un autógrafo en una tienda y está agradecida a "la gimnasia y el deporte" porque le dieron "orden". "Y disciplina", añade Tatyana, mientras el ejemplo lo pone su madre: "Nunca me permito llegar tarde. Si tengo una reunión o me han citado a una hora, me planifico para llegar 15 minutos antes, pero nadie me va a esperar".

Javier Tebas

Javier Tebas

Presidente de LaLiga

30/01/2019

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