Archivo - La nadadora española Teresa Perales. - Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press - Archivo
MADRID 2 Abr. (EUROPA PRESS) -
La nadadora española Teresa Perales confiesa que ha aprendido a "desdramatizar" todo y que le da "la importancia justa" a las medallas porque el "éxito es efímero", mientras que tiene claro que sigue alargando su carrera deportiva porque encuentra "la motivación" en seguir sintiéndose "orgullosa" de lo que hace "todos los días".
"He demostrado que soy muy cabezota y que me encanta salirme con la mía. Quiero hacer algo y voy a hacer todo lo posible por conseguirlo. Pero he aprendido a desdramatizar todo mucho. Le doy importancia justa a las medallas. Ese éxito es efímero, igual que el drama que tampoco es eterno. Y cuando le quitas importancia, aprendes a disfrutar mucho más de la propia competición, incluso de los nervios, que yo utilizo de trampolín", afirmó Perales en una entrevista a Europa Press en el 20 aniversario del apoyo de Sanitas al deporte paralímpico y olímpico.
La aragonesa intenta transmitir a los jóvenes que no vivan "el abismo del día después" porque es "muy duro". "El de Sydney 2000 fue el más difícil. No llevaba entrenando ni cuatro años, y con la selección dos. Me obsesioné con llegar a los Juegos, pero no me había preparado para lo que pasa luego. Era un tiempo en el que no había patrocinadores y volvías con una mano delante y otra detrás. Y entonces me pregunté 'y ahora qué, ¿cómo se empieza otra vez?'", recuerda.
La 28 veces medallista paralímpica no se considera "referente" para unos deportistas jóvenes que, cuando la conocen están "supernerviosos" pero para los que en unos días es "una más". "Es maravilloso transmitir la experiencia de una carrera profesional sumamente larga, de cómo afrontar todos los momentos que te vas encontrando. Queremos estar siempre arriba, pero es muy difícil. Y si solo te preocupa esa cresta de la ola, te dejas en el camino lo más importante, que son las experiencias que compartes", subrayó.
La zaragozana admite que el movimiento paralímpico todavía sigue siendo "relativamente joven", pero que cada vez es más patente que es "un deporte superprofesional". "Cada vez tiene más incorporaciones de empresas que apuestan por nosotros, especialmente en España, por cómo está configurado el Plan ADOP. Tenemos esa sensación de cercanía y cariño", recalcó.
"Ese sueño se traslada a los más jóvenes, que piensan en llegar algún día a ganar. Yo que llevo tantos años he visto a esos deportistas que empezaron siendo muy jovencitos ganar como lo ha hecho estos días Audrey Pascual alzándose con cuatro medallas en Milan-Cortina", destacó la nadadora, que ha participado en siete Juegos Paralímpicos.
Una carrera muy longeva que es complicada de gestionar porque cuando se da "todo" se reflexiona "mucho". "Cuando echas la vista atrás, solo puedes sentirte orgullosa. No puedes pensar en que fracasé porque no gané aquella medalla. Encuentro la motivación en seguir sintiéndome orgullosa de lo que hago todos los días. No puedes pensar 'ahora tengo más discapacidad, igual debería retirarme'", reflexionó tras vivir hace unos años un cambio de clase y pasar de competir de la S5 a la S2 por poder nadar solo con el brazo derecho.
Además, la laureada deportista es feliz con su rol para otros. "Me encanta que padres me paren y me digan que les doy esperanza. Yo tampoco soy especial, hay vida más allá y se pueden conseguir muchas cosas. Creo que el destino no depende tanto del origen, que es verdad que lo complica, pero que lo hace también mucho más bonito", remarcó.
Por último, habló de su última medalla paralímpica, en París 2024, que fue "muy buscada y muy soñada". "Me visualizaba todos los días ganándola, pero es la que más me costó verme ganándola. Venía ganando con dos brazos y, de repente, tenía que nadar con uno, algo que se me hacía complicadísimo. Es complicadísimo nadar solamente con un brazo y me faltaba tiempo para poder aprender. Fue una medalla complicadísima y extraordinaria", rememoró la aragonesa.