La esquiadora española María Martín-Granizo, durante la presentación del Equipo Paralímpico. - Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press
MADRID, 11 Mar. (EUROPA PRESS) -
La esquiadora española María Martín-Granizo se muestra feliz por competir en sus primeros Juegos Paralímpicos, "un sueño" por el que lleva "currando cuatro años" y que vivirá este jueves por primera vez cuando haga su debut en la cita que acoge Milán y Cortina d'Ampezzo y donde se sentiría "contenta" con acabar en el 'Top 10' en una clase, la LW2 para deportistas que compiten de pie, que es "la más complicada" del esquí alpino femenino.
"Empecé la pretemporada haciendo un poco de base y fui mejorando cosas que queríamos mejorar del año pasado. Se mejoraron y luego hemos estado entrenando a tope todos estos días, no hemos parado hasta esta semana previa que he tenido libre. Llevo desde enero fuera de casa compitiendo y entrenando un montón, así que me siento muy bien", reconoció Martín-Granizo en una entrevista a Europa Press antes de partir hacia los Juegos.
A sus 19 años, Martín-Granizo afronta su primera cita paralímpica, donde competirá en gigante, este jueves, y en eslalon, el sábado, "con muchas ganas". Y es que estar en Milán y Cortina d'Ampezzo estaba marcado en el calendario de la joven deportista. "Llevo currándomelo ya cuatro años y entonces sí que lo estaba deseando y lo esperaba un poco. Siempre ha sido un sueño ir a los Juegos y poder conseguirlo para mí es un orgullo", indicó con ilusión.
"Siempre que lo veía en la televisión, me imaginaba estando un día allí, y que por fin se haga realidad, es un sueño totalmente. Llevo soñando con esto desde hace muchos años, y creo que los Juegos es un ambiente totalmente diferente y muy divertido, una experiencia que poderla vivir alguna vez en la vida es bastante emocionante", añadió.
María Martín-Granizo, que nació con una agenesia femoral en la pierna derecha, se estrenará este jueves en la modalidad de gigante de una clase LW2 que es una de las más competitivas y numerosas que hay. "Estaría muy contenta haciendo un 'top 10' y llevarme un diploma. Creo que mi categoría dentro del esquí alpino adaptado de mujeres es la más complicada ahora mismo. El nivel está superalto y aparte hay mucha gente", señaló aunque no pierde las esperanzas.
"Va a ser muy complicado, pero voy a ir ahí con el cuchillo entre los dientes", avisa. De hecho, en la última prueba en las modalidades en eslalon y en gigante de la Copa del Mundo, la leonesa se subió por primera vez al podio con dos bronces. "Yo me lo tomo como un chute de energía porque al final todo el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio que hago por fin tienen su recompensa. Voy dando mis pasitos en la Copa del Mundo, pero al final contra todas las que compito son más mayores y tienen mucha experiencia", subrayó.
A pesar de no conocer hasta que llegó a Cortina d'Ampezzo las pistas italianas, se muestra con confianza para lograr un buen resultado ya que será el mismo escenario donde los olímpicos compitieron hace unas semanas. "He corrido en pistas más o menos parecidas. La suerte que tenemos los paralímpicos es que podemos ver cómo es la pista antes porque bajan los olímpicos", recordó; lo que le ha servido para poder realizar un pequeño análisis. "Tiene pinta de que en gigante es una pista técnica; la primera parte tiene un muro y luego tiene muchos 'dubbies', será divertida. Y la bajada en eslalon debe ser técnica, pero no tiene mucho tampoco", explicó.
FELIZ POR ESTAR EN LA ESTRUCTURA DE LA RFEDI
El esquí alpino llegó a la vida de la leonesa gracias a la tradición familiar. "Mi familia siempre ha esquiado y yo empecé con seis años en Leitariegos, en León", rememoró. "Al principio esquiaba en monoski, que es como la silla que utilizan las personas con lesiones medulares o doble amputados para esquiar, pero no me encantó. Entonces ya buscamos otra manera, a tres huellas que es como esquío yo ahora", relató.
"Luego, empezaron a competir mis hermanos y yo también quería, entonces mis padres hablaron con la federación y al final me dejaron competir. Fui la primera persona con discapacidad en competir con niños y niñas sin discapacidad en la Cordillera Cantábrica", prosiguió la castellano-leonesa.
Precisamente, el apoyo de la Real Federación Española de Deportes de Invierno (RFEDI), en cuya estructura está ya incluida, "supone mucho" para Martín-Granizo porque el esquí "no es un deporte barato". "Que te den esos apoyos es muy reconfortante porque así no te tienes que agobiar tanto por otras cosas. Creo que está muy bien que a los deportistas con discapacidad se los apoye igual que a los sin discapacidad", insiste.
"En España, el esquí no es el deporte del país como puede ser en Noruega. Creo que se podría apoyar más a los deportistas de invierno en general, ya no solo al esquí alpino, sino a todos, porque ya se ha visto que hay nivel. Si no se da apoyo, es muy complicado seguir adelante con los deportes. Aquí en España, todo el mundo se centra mucho en el fútbol, en el golf, en el tenis, cuando realmente tenemos muy buenos deportistas en otras áreas. Entonces sí que creo que se le podría dar más apoyo", manifestó.
En ese sentido, la deportista de 19 años se ha visto obligada "siempre" a salir de España para poder realizar sus entrenamientos. "De hecho, raro es que esté en España. Durante la pretemporada nos vamos a glaciares fuera; luego en temporada aquí en España no tenemos competiciones de esquí adaptado. Es verdad que a veces durante la temporada entreno en La Molina (Girona), pero luego la pretemporada sí que me voy mucho tiempo fuera", remarcó.
Además del esquí alpino, el mar también forma parte de su vida con el surf, un deporte que le da "mucha calma". "Me encanta surfear. Siempre lo he disfrutado un montón y encima lo que más me gusta es que lo puedo compartir con mi hermano y con mis amigos. Creo que al final el esquí es un deporte, en mi opinión, mucho más competitivo donde hay más presión para mí. En el surf, es el momento de relajarse", reveló la leonesa, campeona del mundo de este deporte en 2022.
María Martín-Granizo compagina estos dos deportes de la mejor manera posible como la abanderada española en estos Juegos, Audrey Pascual. "Desde pequeñas, hemos estado siempre juntas, y estoy muy contenta de poder compartir con ella los Juegos, los Mundiales y todo. Espero seguir compartiendo con ella muchos más momentos así. Es muy buena deportista", admitió en relación a la madrileña que ya ha logrado tres medallas en Milán y Cortina d'Ampezzo.