NUEVA YORK, 4 Sep. (EUROPA PRESS) -
El tenista norteamericano Andre Agassi se despidió entre lágrimas del Abierto de Estados Unidos y del tenis profesional al caer en la tercera ronda ante el alemán Benjamin Becker por 7-5, 6-7, 6-4 y 7-5.
Agassi que había protagonizado dos magníficos duelos con anterioridad y con el apoyo incondicional del público, no pudo hoy con el alemán, procedente de la fase previa, 112 del mundo, y que fue capaz de derrotar en la ronda anterior al francés Sebastian Grosjean, y que no tuvo piedad del campeonísimo que solamente pudo anotarse la segunda manga y a través de la muerte súbita.
En un duelo muy igualado, el norteamericano no pudo obrar el milagro que todo el público deseaba y su adversario aprovechó la única oportunidad de 'break' de que dispuso en el cuarto set para acabar con un jugador que pasará a la memoria de los mitos.
El tenista de 36 años, muy emocionado al final del encuentro recibió una larga ovación de más de tres minutos por parte del público que acudió a la pista Arthur Ashe -- y de su rival--, a lo que correspondió dando las gracias y lanzando besos.
"Me habéis dado cariño, lealtad, y siempre habéis apostado por mis éxitos. No podría haber cumplido este sueño sin vosotros y siempre os llevaré en mi corazón", acertada a pronunciar Agassi ante un público que no paró de ovacionarle.
"FIN DE UNA ERA"
Con estas palabras calificó Pete Sampras el anuncio del jugador de Las Vegas de retirarse de la práctica deportiva cuando finalizase su participación en el US Open y con la edad de 36 años. Una era en la que el americano ha brillado con luz propia, desde su 'glamouroso' inicio hasta su emotivo final.
Y es que el ex número uno del mundo, criado en la fábrica de campeones de Nick Bolletieri, ha batallado hasta que las fuerzas le han respetado. Sus continuas dolencias, sobre todo su espalda, le han dicho decir 'basta'. Ya no podía con las 'nuevas bolas' de la ATP (Federer, Nadal y compañía) y no se conformaba con forzarles al máximo.
Se marcha el quinto tenista en ganar todos los torneos del 'Grand Slam' junto a su compatriota Don Budge, el británico Fred Perry y los australianos Rod Laver y Roy Emerson. Para ello, debió sudar, hundirse en la clasificación de la ATP y resurgir, alejado de su primera imagen, para conquistar su premio un 30 de agosto justo en las pistas donde ha dicho adiós, ya hace casi siete años.
Aquel día y frente a su compatriota Todd Martin se unía a ese selecto club que en la actualidad sólo el suizo Roger Federer o, más lejano, el español Rafa Nadal, parece que podrán llegar. Meses antes, en París, ponía fin a su 'infierno' particular.
Con tres títulos de 'Grand Slam' en el bolsillo (Wimbledon'92, US Open'94 --sin ser cabeza de serie-- y Australia'95), una medalla de oro en Atlanta'96 y habiendo alcanzado el número uno del mundo, pasó de la gloria a la nada. Su tormentoso matrimonio con la actriz Brooke Shields le pasó 'factura' y Agassi cerró 1997 en el puesto 141 del ranking.
Sin embargo, el 'Kid' de Las Vegas se rehizo. Pese a su fama no dudó en jugar los 'challengers' para regresar al circuito y a los mejores torneos. Volvió a ganar y en 1999 alcanzó su tercera final de Roland Garros donde derrotó a otro jugador que había encontrado la 'redención' en Francia, el ucraniano Andrei Medvedev y que le dominaba los dos primeros sets por 6-1, 6-2. Remontó y conquistó una victoria tildada recientemente por él mismo como "su mejor recuerdo en una pista de tenis".
Agassi había regresado. Se casó nuevamente, con Steffi Graff, algo que también le ayudó al contar con una campeona a su lado. Logró cuatro 'grandes' más, tres de ellos en Australia (2000, 2001 y 2003), para un total de ocho, y recuperó el número uno. Además, 52 torneos más (17 Masters Series y una Copa Masters) para un palmarés lleno de éxitos.
Sampras, su gran rival de la década de los 90 y que impidió que engordase mucho más su leyenda, se marchó en 2002 derrotándole y dejando "al mejor jugador contra el que me enfrentado", como le calificó el siete veces ganador de Wimbledon, como buque insignia de un tenis estadounidense sin una gran figura significativa pese a la aparición de Andy Roddick.
Flushing Meadows también despidió a Sampras y ayer, las pistas donde arrolló en 1988 a Jimmy Connors y comenzó a fraguar su leyenda hicieron lo propio con Agassi, que brindó sus últimas cuatro y clásicas reverencias al mundo del tenis.