MADRID 16 (EUROPA PRESS)
Los gatos son animales independientes y con un carácter muy marcado, lo que hace que su forma de relacionarse con las personas no siempre sea previsible. Esa manera tan particular de marcar límites explica que, incluso en situaciones aparentemente tranquilas, su comportamiento pueda cambiar de forma repentina. Es una escena bastante común: el gato está relajado, acepta las caricias y todo parece ir bien hasta que, de pronto, muerde la mano que lo estaba acariciando.
Aunque en la mayoría de los casos el mordisco produce más una sensación de sorpresa que de daño, el desconcierto es inevibable. La calma se rompe y surge la misma duda en casi todos los dueños de gatos: ¿por qué ha pasado y qué estaba intentando comunicar?
NO TE PREOCUPES, ES NORMAL
Aunque pueda resultar desconcertante, este tipo de reacción forma parte del comportamiento habitual de muchos gatos y no suele tener una causa negativa. El mordisco no es una muestra de agresividad ni de rechazo, sino una forma de comunicación que aparece cuando el animal intenta marcar un límite.
Una de las razones más frecuentes es la sobreestimulación. Cada gato tiene su propio umbral de tolerancia al contacto físico. Cuando se supera ese límite, el animal puede morder para comunicar que ya ha tenido suficiente y necesita que la interacción termine.
¿CÓMO SE PUEDE SABER QUE ESTÁ SOBREESTIMULADO?
Desde los expertos de la clínica veterinaria Gatuario, alertan de una serie de señales a tener en cuenta para evitar este tipo de situaciones: movimientos rápidos de la cola; orejas clavadas hacia atrás; contracciones en la piel; y, gruñidos o bufidos sutiles. Si se observa uno de estos indicadores, es recomendable parar la interacción hasta que vuelva a solicitar atención por su cuenta.
A VECES SIMPLEMENTE ES JUGUETÓN
Es cierto que los mordiscos pueden ser una señal de molestia, disgusto o incomodidad, pero también pueden formar parte del estilo de juego de los gatos. No se puede dejar de lado el hecho de que los gatos son depredadores que usan la boca para cazar e interactuar con su entorno, por lo morder puede formar parte del juego.
Para evitar este comportamiento, se pueden utilizar juguetes o interrumpir el juego si clava los dientes en una persona. Esto señala al felino que los juegos finalizan cuando se produce un comportamiento no deseado.
Por otra parte, los mordiscos también pueden ser señal de afecto, pero hay que estar atento al contexto en el que se producen. Este comportamiento es más común entre gatos que han sido separados de su madre a una edad temprana y no va acompañado de otras señales de enfado como bufidos, orejas hacia atrás o tensión en el cuerpo.
LA OBSERVACIÓN ES LA CLAVE DE TODO
Entender por qué muerde un gato reside principalmente en el conocimiento del dueño de su mascota. Expertos en el comportamiento animal de Feliway destacan la necesidad de entender el lenguaje corporal o el estado de ánimo de estos animales para percibir cambios en su comportamiento y poder actuar en consecuencia.
Por ello, si se observa que el felino reacciona únicamente cuando se acaricia una zona concreta, esto puede ser señal de que está experimentando dolor o molestia. En estos casos, el mordisco suele estar acompañado de comportamientos inusuales, como una reducción en su actividad diaria, agresividad repentina o una caída notable en su uso del arenero.
Los expertos veterinarios también resaltan que, si se observa que el gato cojea o tiene dificultad al moverse, esto puede ser señal de dolor provocado por enfermedades como la artritis o alguna infección. Si estos indicios aparecen, es importante consultar con el veterinario para encontrar un remedio.