MADRID 16 (EUROPA PRESS)
La flor de pascua, también conocida como poinsettia, es uno de los grandes símbolos de la Navidad. Sus hojas de color rojo, rosa o blanco decoran durante semanas hogares y comercios, convirtiéndola en una de las plantas más regaladas en estas fechas. Sin embargo, una vez pasan las fiestas, es habitual que surja la misma duda: qué hacer con la planta en enero, cuando empieza a perder las hojas.
En lugar de deshacerse de ella junto al resto de la decoración navideña, con unos cuidados básicos es posible conservar la flor de pascua más allá de las fiestas y mantenerla como una planta ornamental durante meses e incluso años.
¿POR QUÉ SE CAEN LAS HOJAS?
A pesar de ser una flor asociada al invierno, cuando disminuyen las horas de luz y bajan las temperaturas, esta planta es sensible al frío. Por ello, si ha estado expuesta a corrientes de aire, bajas temperaturas o cambios bruscos de temperatura, es habitual que las hojas empiecen a caerse.
Otro factor clave en la salud de la poinsettia es la luz y el riego que recibe. Los expertos de la floristería La Rosa de Oro señalan que tanto un exceso como la falta de riego pueden tener consecuencias negativas en su aspecto. En el primer caso, demasiada agua puede provocar la pudrición de las raíces; en el segundo; la sequedad puede manifestarse en hojas marchitas o caídas.
También destacan que una poinsettia en una zona oscura puede provocar la pérdida de hojas, ya que necesitan abundante luz natural, aunque nunca debe estar expuesta a la luz solar directa.
CÓMO CUIDAR DE UNA FLOR DE PASCUA
Las poinsettias son fáciles de cuidar porque necesitan poco riego, pero hay que prestar atención al lugar donde se colocan. Deben situarse en un lugar con luz natural abundante y sin corrientes frías ni calientes, como puede ser delante de una ventana que se abra frecuentemente.
Para evitar el exceso de riego, los especialistas de la floristería Interflora señalan que basta con regar la planta una o dos veces por semana, lo justo para que tenga la humedad necesaria. Además, se debe evitar que sufra cambios bruscos de temperatura, por lo que se aconseja mantenerla en un ambiente con temperaturas entre los 16 y 21 grados centígrados.
¿CÓMO CONSIGO QUE DURE TODO EL AÑO?
Además de las recomendaciones generales durante la temporada navideña, los cambios propios de cada estación obligan a modificar ligeramente los cuidados de la flor de Pascua para asegurar que lleguen en buen estado a las siguientes navidades.
Tras las fiestas, conviene prestar atención a la ubicación y al riego de la flor de pascua, pero también a la poda, que debe hacerse cuando la planta ya ha perdido todas sus hojas. Los especialistas de Interflora recomiendan dejar ramas de unos diez centímetros aproximadamente de longitud y utilizar la cera de una vela para proteger los cortes.
La primavera es una época de cambios también para la Flor de Pascua. En esta época se recomienda su trasplante a un tiesto más grande para que siga creciendo. En el caso de climas cálidos, se puede llevar la maceta al exterior siempre y cuando esté protegida de sol intenso. En climas fríos, es preferible mantenerlo en el interior, protegiéndolo de las temperaturas.
En verano es especialmente importante asegurar que la poinsettia no reciba luz solar directa, aunque luz abundante sigue siendo aconsejable. Para prepararla para su época de floración, se debe regar poco, a pesar de la tentación de aumentar la frecuencia por la temporada calurosa.
El otoño es la estación en la que esta planta requiere más cuidados si se desea que florezca en Navidad. Los expertos de Interflora destacan que finales de septiembre y principios de octubre son fechas claves: durante este periodo, se debe dejar la maceta en oscuridad total durante entre 12 y 14 horas al día. Por ello, se recomienda cubrir las hojas por la tarde-noche con un plástico oscuro o un cartón grueso.
Además, esta es la época en la que la poinsettia necesita más agua. Aun así, no requiere una humedad constante, por lo que se puede dejar que la planta pase algún día con la tierra seca. Se recomienda rociar el agua únicamente en la tierra y no en las hojas porque esto podría afectar su aspecto.