Actualizado 07/02/2026 11:42

Imanes en la nevera: ¿suben realmente la factura de la luz?

Imanes en la nevera: ¿suben realmente la factura de la luz?
Imanes en la nevera: ¿suben realmente la factura de la luz?- UNSPLASH - WALLS.IO

MADRID 7 Feb. (EUROPA PRESS) -

Desde hace años existe en algunos hogares la preocupación de no colocar demasiados imanes en las puertas del frigorífico por miedo a que encarezcan la factura de la luz. Pero, ¿tiene fundamento esta creencia?

Algunas personas piensan que el campo magnético de los imanes podría interferir con el funcionamiento del aparato, obligándolo a consumir más energía. Sin embargo, tanto la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) como los fabricantes de estos electrodomésticos, aseguran que este temor carece de base técnica.

¿AFECTAN LOS IMANES AL CONSUMO DE LUZ?

Los expertos coinciden en que el campo magnético de los imanes es tan débil que no altera ni el rendimiento ni el consumo del frigorífico.

Los imanes son objetos pasivos, es decir, no generan calor ni interfieren con los componentes internos del aparato. Su presencia no obliga al compresor a trabajar más para mantener la temperatura, por lo que el gasto energético permanece igual, independientemente de los adornos colocados en la puerta.

EL ÚNICO "RIESGO" NO ES EL CONSUMO

Aunque no afectan al consumo eléctrico, colocar muchos imanes o imanes muy pesados sí puede tener un efecto negativo mecánico. El peso extra puede desgastar más rápido las bisagras o afectar el acabado exterior de la puerta con el tiempo.

No obstante, este desgaste no implica un mayor consumo de energía, sino únicamente una posible reducción de la vida útil de las partes exteriores del frigorífico. El motor y los sistemas internos siguen funcionando con normalidad.

LO QUE REALMENTE INFLUYE EN LA FACTURA

Los factores que realmente pueden aumentar el consumo eléctrico de un frigorífico están estrechamente ligados al uso cotidiano del aparato. Abrir la puerta con frecuencia hace que el compresor tenga que trabajar más para recuperar la temperatura adecuada, lo que incrementa el gasto energético.

Del mismo modo, introducir alimentos todavía calientes, sobrecargar el interior del frigorífico o dificultar la circulación del aire frío obligan al compresor a esforzarse más, elevando la factura de la luz y afectando la eficiencia del electrodoméstico.

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