MADRID 13 Ene. (EUROPA PRESS) -
Ver cómo los vasos pierden brillo y se vuelven blanquecinos con el paso del tiempo es un problema habitual en muchos hogares, incluso aunque se laven con frecuencia en el lavavajillas. Esta apariencia opaca suele dar sensación de suciedad y envejecimiento, aunque en la mayoría de los casos el vidrio no esté realmente sucio ni deteriorado.
El motivo principal suele ser la acumulación de cal y restos minerales del agua, así como residuos de detergente que se van adhiriendo a la superficie. Por suerte, existe un truco sencillo y económico que permite devolverles gran parte de su transparencia original utilizando productos comunes del hogar.
CÓMO DEVOLVER EL BRILLO A LOS VASOS
La solución pasa por combinar vinagre blanco --o vinagre de limpieza-- con unas gotas de lavavajillas. El vinagre, gracias a su contenido en ácido acético, actúa disolviendo la cal y los restos minerales adheridos al vidrio. El lavavajillas, por su parte, ayuda a eliminar grasa y arrastrar la suciedad, facilitando una limpieza más profunda.
Para aplicarlo, basta con llenar un barreño o el fregadero con agua caliente, añadir un buen chorro de vinagre y unas gotas de lavavajillas, y mezclar bien. A continuación, se introducen los vasos y se dejan en remojo por un par de horas o toda la noche para un mejor resultado, según la web especializada de cuidado del hogar EVVO Home.
Tras el remojo, lo recomendable es frotar suavemente con una esponja no abrasiva, aclarar muy bien con agua limpia y secar con un paño de microfibra. Este último paso es clave para evitar nuevas marcas y potenciar el brillo final.
CUÁNDO FUNCIONA Y CUÁNDO NO
Este método resulta especialmente eficaz cuando la opacidad de los vasos se debe a la acumulación de cal o a restos minerales del agua. Sin embargo, si el vidrio ha sufrido un deterioro progresivo por el uso continuado del lavavajillas --un fenómeno conocido como corrosión o arenado--, el resultado será más limitado.
Cuando el daño es permanente, la superficie del vaso queda erosionada y, aunque el aspecto puede mejorar ligeramente, el brillo no se recupera por completo.
QUÉ HACER CUANDO LOS VASOS ESTÁN MUY RAYADOS
En este caso, una posible solución para mejorar su apariencia es recurrir a la pasta de dientes. El dentífrico actúa como un abrasivo suave que puede ayudar a pulir ligeramente la superficie del vidrio y reducir la apariencia de las rayaduras. Aunque no elimina el daño, puede mejorar visiblemente el aspecto del vaso.
Para aplicarlo, se debe poner una pequeña cantidad de pasta de dientes en el interior del vaso y extenderla con un cepillo de dientes o un paño suave, realizando movimientos circulares. Después, se lava el vaso con jabón habitual y se aclara con abundante agua fría.