Actualizado 08/01/2026 10:40

El sencillo truco con papel de aluminio para recalentar el pescado y que no quede seco

El sencillo truco con papel de aluminio para recalentar el pescado y que no quede seco
El sencillo truco con papel de aluminio para recalentar el pescado y que no quede seco- UNSPLASH

MADRID 8 Ene. (EUROPA PRESS) -

El pescado suele ser una de esas comidas que más se disfrutan recién hechas. En su punto, jugoso y con la textura justa, resulta ligero y sabroso. El problema es que no siempre se puede comer en el momento: a veces sobra, se guarda en la nevera y toca recurrir a él al día siguiente.

Ahí es donde empiezan los problemas. Recalentar pescado suele ser sinónimo de desastre: queda seco, pierde gracia y poco tiene que ver con el plato original. La razón es sencilla: al calentarlo de nuevo, es muy fácil pasarse de temperatura y acabar cociéndolo de más. Por suerte, hay un truco muy sencillo con papel de aluminio que ayuda a evitarlo.

POR QUÉ EL PESCADO SE RESECA AL RECALENTARLO

Cuando el pescado ya está cocinado, sus proteínas han cambiado de estructura y han perdido parte del agua natural que contenían. Al volver a someterlo a una fuente de calor intensa, esa poca humedad restante se evapora con rapidez.

Además, métodos habituales como el microondas o el horno a alta temperatura aplican calor directo y desigual, lo que acelera todavía más ese proceso. El resultado es un pescado duro, seco y muy alejado del plato original.

EL TRUCO DEL PAPEL DE ALUMINIO

La clave para evitarlo está en controlar la temperatura y conservar la humedad. El papel de aluminio no sirve para "cocinar más", sino para crear una especie de protección que reduce la pérdida de agua durante el recalentado.

Al cubrir el pescado sin apretar del todo, se forma una pequeña cámara de aire que atrapa el vapor que se genera al calentarlo. Ese vapor ayuda a que la carne se caliente de manera más suave y uniforme, manteniendo mejor su jugosidad.

CÓMO RECALENTAR EL PESCADO EN EL HORNO PASO A PASO

El método es sencillo y no requiere experiencia en la cocina. Basta con seguir tres pautas básicas:

Coloca el pescado ya cocinado en una bandeja apta para horno y cúbrelo con papel de aluminio, sin ajustarlo demasiado. Es importante que no quede completamente pegado a la superficie para que el vapor pueda circular.

A continuación, introduce la bandeja en el horno precalentado a baja temperatura, entre 130 y 150 ºC. El tiempo dependerá del grosor de la pieza, pero suele bastar con 10 a 15 minutos para que se caliente sin llegar a secarse.

Antes de tapar el pescado, puedes añadir unas gotas de aceite de oliva, un poco de caldo o unas gotas de limón. Esa pequeña cantidad de líquido genera vapor en el interior y marca la diferencia en la textura final.

En el caso del pescado frito, el enfoque debe ser distinto. El papel de aluminio no es la mejor opción, porque atrapa humedad y reblandece el rebozado. Para recalentar este tipo de pescado y que no quede blando, lo más eficaz es usar el horno o la freidora de aire a temperatura media-alta, sin tapar, durante pocos minutos, hasta que recupere algo de crujiente. También puede pasarse brevemente por la sartén, sin añadir aceite, solo para devolverle textura, evitando tiempos largos que lo resequen.

CONSEJOS PARA QUE EL RESULTADO SEA MEJOR

Conviene recalentar el pescado solo una vez y consumirlo en el momento. Si se enfría de nuevo y se vuelve a calentar, la pérdida de jugosidad será mucho mayor.

También hay que tener en cuenta el tipo de pieza. Los filetes muy finos se resecan con facilidad incluso usando este truco. En esos casos, suele ser mejor aprovecharlos fríos o integrarlos en otras preparaciones, como ensaladas, revueltos, tacos o croquetas, en lugar de recalentarlos tal cual.

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