MADRID 23 Mar. (EUROPA PRESS) -
A veces los mejores trucos de jardinería no están en una tienda especializada ni cuestan dinero. Están en casa, pasan desapercibidos y acaban en la basura sin que nadie piense en darles una segunda vida. Es lo que ocurre con los rollos de papel higiénico, que pueden convertirse en un recurso muy útil para el cuidado de las plantas.
Bien aprovechados, estos tubos de cartón pueden servir para varias tareas básicas de jardinería y ayudarte a sacar más partido a macetas, semilleros y plantas jóvenes. Estas son algunas de las ideas más prácticas.
SEMILLEROS CASEROS QUE LUEGO PUEDES TRASPLANTAR
El uso más conocido, y probablemente el más útil, es convertir los rollos en pequeños semilleros biodegradables. Basta con dejar el tubo entero o cortarlo por la mitad, doblar la base para que haga de soporte y rellenarlo con sustrato.
Es un recurso cómodo para germinar semillas en casa y funciona especialmente bien con especies que agradecen no ser manipuladas demasiado al trasplantarlas. Cuando la plántula ya ha crecido, se puede pasar a una maceta mayor o al huerto con el propio tubo, de modo que la raíz sufre menos.
UNA PEQUEÑA BARRERA PARA PROTEGER LAS PLANTAS JÓVENES
Otro uso interesante es el de collar protector. En este caso, el tubo se coloca alrededor del tallo de la planta, ligeramente enterrado, de manera que sobresalga unos centímetros por encima de la tierra.
Este truco puede ser especialmente útil frente a los gusanos cortadores, unas larvas que atacan las plántulas jóvenes mordiendo el tallo a ras de suelo. Al crear una barrera física alrededor de esa zona, el cartón dificulta que alcancen la parte más vulnerable de la planta justo en sus primeros días.
No es una solución universal contra cualquier plaga, pero sí puede venir bien en huertos urbanos o macetas cuando los brotes todavía son tiernos y el tallo aún es muy delicado.
CARTÓN TROCEADO PARA CUBRIR LA TIERRA
Los rollos también pueden aprovecharse troceados sobre la superficie del sustrato, como una especie de acolchado casero. Al descomponerse poco a poco, el cartón ayuda a proteger algo la tierra y puede reducir la pérdida rápida de humedad, sobre todo en macetas expuestas al sol.
Ahora bien, aquí conviene no pasarse. Una capa demasiado compacta puede dificultar que el agua penetre bien o que el sustrato respire como debe. Por eso lo más sensato es usarlo de forma ligera, como apoyo puntual y no como si fuera un mantillo perfecto.
EL USO QUE NO CONVIENE VENDER COMO "FERTILIZANTE"
Uno de los consejos que más circulan en redes es el de triturar papel o cartón e incorporarlo a la tierra como si fuera un fertilizante. En este caso, el cartón puede aportar algo de materia orgánica con el tiempo, pero no alimenta la planta como lo haría un fertilizante de verdad.
Por eso, si se utiliza, es mejor entenderlo como un material complementario, útil en algunos casos para dar estructura o como parte de un compost, pero no como sustituto de un abonado real.
PARA GERMINAR SEMILLAS
Donde sí tiene bastante sentido el papel es en la germinación. Usar papel húmedo como soporte para hacer brotar semillas es un método muy extendido, muy visual y muy útil para comprobar cuáles van saliendo antes de pasarlas a tierra.
Es, además, un truco fácil de hacer con niños y muy agradecido en casa, porque permite seguir el proceso casi día a día.
Estos son solo algunas ideas simples, baratas y fáciles de probar en casa. Y aunque ninguna hace milagros, juntas demuestran que algo tan cotidiano como un rollo de papel higiénico puede tener bastante más valor del que parece cuando se trata de cuidar plantas.