Actualizado 08/01/2007 23:30 CET

Sólo el 6% de los españoles apoya claramente el uso de la energía nuclear

BRUSELAS, 8 Ene. (EUROPA PRESS) -

España forma parte del grupo de países de la Unión Europea que menos entusiasmo muestran respecto al uso de la energía nuclear, según los datos del último Eurobarómetro elaborado por la Comisión Europea titulado 'Tecnologías energéticas: conocimiento, percepción y medidas', presentado hoy en Bruselas.

Así, sólo el 6% de los españoles asegura que apoya totalmente el uso de este tipo de energía, mientras que el 23% dice estar abiertamente en contra. El Estado miembro más claramente beligerante con lo nuclear es Austria, donde casi el 80% de la población está radicalmente en contra y sólo el 2% lo apoya.

Le sigue Grecia, donde este porcentaje de ciudadanos en contra llega casi al 70%, igual que en Chipre, países donde no existen centrales nucleares en marcha. Dinamarca, con un 53% en contra, y Estonia, con un 43%, son otros de los países que no apoyan este tipo de energía.

En el lado opuesto, el Eurobarómetro sitúa a lituanos, suecos y húngaros, con un respaldo del 28%, 25% y 21% respectivamente, dato comprensible si se tiene en cuenta que en estos países la mayor parte de la generación energética tiene origen nuclear. No obstante, en términos globales, sólo uno de cada cinco europeos apoya el uso de la energía nuclear.

El estudio revela también que los europeos no están, en general, excesivamente preocupados por las cuestiones energéticas y colocan este asunto por detrás del desempleo, que es con un 64% el principal motivo de preocupación de los encuestados, seguido de la delincuencia (36%) y el sistema sanitario (30%), al estar más directamente vinculados estos aspectos con la vida cotidiana, la estabilidad económica, la seguridad y la salud.

No obstante, cuando se les pregunta directamente qué consideran más importante en materia de energía, la respuesta que dan un tercio de los ciudadanos es el precio y el 45% de ellos creen que sus gobiernos deben considerar como una prioridad de sus políticas energéticas garantizar unas tarifas bajas.

En todo caso, parece que los europeos no tienen grandes temores sobre temas energéticos y cambios sociales potencialmente asociados a los mismos, como el racionamiento de energía o no poder tener un coche debido a problemas derivados de la escasez energética futura.

En cuanto a las energías renovables, los europeos parecen cada vez más reticentes al uso de los combustibles fósiles --menos de la mitad están a favor del gas, el petróleo y el carbón-- y son claramente favorables a las fuentes alternativas de generación de energía, según reconoce un 55% de los encuestados.

Los europeos creen que el uso de las renovables será cada vez mayor en las tres próximas décadas, especialmente la solar, según expresa un 43% de los encuestados, seguida de la eólica (33%). A pesar del rechazo a las centrales nucleares, paradójicamente los europeos consideran que una buena parte de la energía del futuro tendrá este origen y que será una de las tres más utilizadas en los próximos 30 años.

Los datos revelan algunas diferencias entre los viejos Estados miembros y los nuevos, que están más preocupados por el precio de la energía, apoyan más que el resto de socios comunitarios el uso de combustibles fósiles y dan menos importancia a la reducción del consumo energético. En el polo opuesto, los países nórdicos conceden menos importancia al precio y más a las cuestiones medioambientales vinculadas al uso de la energía.

CONSUMO EN 2050

La Comisión Europea presentó también hoy un estudio sobre pautas de consumo y producción energética y su proyección sobre 2050 en el que se llega a la conclusión de que, si se mantienen las actuales tendencias, para esta fecha el consumo total de energía a nivel mundial llegará a los 22.000 millones de toneladas anuales, frente a las 10.000 actuales. Los combustibles fósiles proporcionarán el 70% del total, el petróleo y el carbón el 26% cada uno y el gas natural el 18%.

En el caso europeo, el consumo total de energía en Europa aumentará poco y pasará de los 1.900 millones de toneladas anuales de hoy en día a los 2.600 millones de toneladas en 2050. El consumo energético será estable hasta 2030 y luego comenzará a aumentar.

Las energías renovables proporcionarán el 22% y la nuclear el 30% de la demanda energética europea en 2050, llevando el porcentaje de uso de combustible fósil a menos del 50%. Tres cuartos de la generación eléctrica se hará con energías renovables o nucleares y más de la mitad de los coches serán bajos en emisiones contaminantes y funcionarán con electricidad o hidrógeno.

Hasta 2020, según los cálculos de la Comisión Europea, se mantendrá más bien estable como principal fuente de energía el uso combinado de distintos tipos de combustible, salvo si se exceptúa un significativo aumento del consumo de gas natural.

En 2050 las fuentes de energía no fósiles, la nuclear y la renovable supondrán el 40% del total, es decir, el doble que en en la actualidad. El consumo de electricidad correrá paralelo al crecimiento económico y el mercado eléctrico mantendrá su dinamismo por los nuevos usos de la electricidad, especialmente en los sectores de la comunicación y las tecnologías de la información.

Esta combinación entre las políticas medioambientales y las nuevas pautas de consumo de electricidad llevarán a que las emisiones de CO2 sean casi estables en 2030 y a partir de entonces comiencen a bajar hasta 2050. En esa fecha, las emisiones de CO2 en Europa serán un 10% menos que hoy.

PAÍSES POBRES

El documento pone de relieve, asimismo, que el tamaño de la economía mundial se multiplicará por cuatro mientras que el consumo energético sólo aumentará 2,2 puntos. Este aumento significativo de la eficiencia energética surgirá en parte por el uso de tecnologías más autónomas y cambios económicos estructurales así como por el efecto de precios muchísimo más altos.

Además, la demanda crecerá con fuerza en las regiones menos desarrolladas del planeta, donde actualmente las necesidades energéticas básicas apenas están cubiertas. Según el estudio de la Comisión Europea, el consumo en estos países superará el de los países industrializados poco después de 2010 y llegará a ser de dos tercios del consumo mundial en 2050.

Por lo que respecta al perfil del nivel de producción de gas y petróleo, Bruselas augura que después de 2050, la producción de crudo será de unos 100 millones de barriles diarios y vaticina un perfil de tipo 'meseta' y no tanto de 'picos' como en la actualidad. En cuanto a los precios, se cree que el petróleo y el gas natural aumentarán en el mercado mundial de manera constante y alcanzarán los 110 y los 100 dólares por barril, respectivamente.

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