BRUSELAS, 5 Oct. (EUROPA PRESS) -
A partir del mes de noviembre, los pasajeros que se embarquen en un avión no podrán llevar consigo una cantidad de líquido superior a 100 mililitros. Así lo decidió hoy la Unión Europea para evitar que puedan emplearse materiales líquidos como potenciales explosivos. Por otro lado, la UE confía en cerrar mañana un acuerdo con Estados Unidos sobre la transferencia de datos de los pasajeros que viajan a Estados Unidos al estimar el Tribunal de Justicia de la UE que es ilegal que pueda tener acceso a los mismos.
La decisión de limitar tantísimo la cantidad de líquido que portan los pasajeros de un avión -recordar que una lata de refresco contiene 330 ml, más del triple de lo que se permite-, responde a la trama que se desarticuló en el Reino Unido y que pretendía utilizar explosivos líquidos.
Además, el tamaño del equipaje de mano que se permitirá subir a bordo a partir de ahora no podrá superar los 56 x 45 x 25 centímetros, salvo alguna excepción, como por ejemplo los instrumentos musicales. En este caso se ha acordado dar tiempo a los fabricantes para adaptarse a la normativa antes de poner en vigor la decisión.
Otras medidas que se acordaron el pasado 27 de septiembre obligarán a los pasajeros a quitarse el abrigo o la chaqueta cuando pasen por los puntos de control de seguridad, donde también deberán mostrar los ordenadores portátiles y otros equipos electrónicos.
Las nuevas reglas todavía permiten a los pasajeros comprar, bajo determinadas condiciones, cantidades mayores de líquidos en las tiendas de los aeropuertos después de pasar el control de las tarjetas de embarque, esto es en las tiendas libres de impuestos. Esta nueva normativa no afecta a los líquidos que se pueden llevar en el equipaje facturado.
Otra cuestión de seguridad pendiente es la relativa a la transferencia de datos de los pasajeros a Estados Unidos en un régimen que sustituya al actual, que fue declarado ilegal por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. El comisario europeo de Justicia, Libertad y Seguridad, Franco Frattini, se mostró hoy esperanzado en lograr un acuerdo con Estados Unidos sobre la materia.
EQUILIBRIO
Ambas partes están intensificando los contactos para encontrar un equilibrio entre las exigencias en materia de seguridad y la protección de los datos personales de los ciudadanos europeos después de que el Tribunal de Justicia de la UE considerara ilegal el acuerdo que se tomó en 2004 tras los atentados del 11-S y que permite que las autoridades norteamericanas puedan exigir a las aerolíneas los datos de las personas que viajan a Estados Unidos.
Fuentes comunitarias explicaron que una de las cuestiones que aún debate es la forma en la que pueden transmitirse los datos de los pasajeros de las compañías aéreas que viajan a Estados Unidos, mejorar su funcionamiento y asegurar que ambas partes exigen "el mismo nivel de protección" de las informaciones sobre los viajeros.
Por otra parte, las mismas fuentes aludieron a otra cuestión cuya regulación no es posible de momento, pero que la UE quiere negociar con Estados Unidos, como es el hecho de que, a día de hoy, Washington puede acceder directamente a las bases de datos de las aerolíneas. Bruselas quiere que sean las compañías aéreas quienes suministren los datos a Estados Unidos.